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viernes, 14 de diciembre de 2012

Misceláneas judías para la pausa del Sábado - 1 de Tevet, 5773

Januká llegó y cada día nosotros intentamos prender velas. Pero los alemanes no nos lo permitieron. 
En el primer día, ellos todavía no lo sabían... De repente, en todas las barracas se prendieron velas...
En el segundo día, ellos llegaron y hubo una prohibición estricta de prender velas. Y entonces sucedió un milagro. De repente hubo un apagón de luz. Y entonces, tuvimos que prender velas. Intentamos celebrar lo mejor que podíamos cada cosa, ya fuera una festividad o el sábado. También cantamos canciones de Januká.
Me acuerdo que había allí un maestro, De Jong... El no se acordaba de todas las palabras de la canción. Súbitamente me preguntó: Dime ¿cómo va la segunda estrofa de Januká Januká? Y yo tuve que acordarme. Pero él quería, a todo precio saber todas las palabras, para que puediera enseñar canciones de Januká a todos los niños.

Texto tomado de un testimonio dado por Lea Sonnenstein, una ex prisionera en el campo de Westerbork, en Holanda, del Archivo de Testimonios de Yad Vashem.


Séptima vela de Januká en el Campo de Westerbork
Westerbork
En Mayo de 1940, Holanda fue ocupada por los nazis como parte d ela campaña de la conquista nazi de los países de Europa. Alrededor de 140.000 judíos, vivían en Holanda en ese momento, entre ellos muchas familias de refugiados judíos de Alemania.
Entre 1942 y 1944, Westerbork, fue usado como un campo de tránsito para los judíos de Holanda, que iban a ser deportados al Este de Europa, donde la mayoría fue asesinada. En total, 100.000 judíos fueron primero encerrados y luego deportados de Westerbork.
En este campo había judíos que se quedaron períodos de tiempo más largos, y otros, que poco tiempo después de su llegada, ya eran enviados a los campos de exterminio, para ser asesinados.
La vida en el campo de tránsito estaba desligada y aislada del mundo exterior. Sobre todo, se temía que los enviaran a un destino desconocido, que era en la mayoría de los casos, el exterminio. Los judíos que vivieron en Westerbork más tiempo, crearon marcos comunitarios, que incluían también actividades culturales y religiosas.

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