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Lunes a Viernes de 13.00 a 19.00 hs. 1 Piso de la Sociedad Hebraica Argentina - Sarmiento 2233

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La Biblioteca recomienda a Patrick Modiano

Premio Nobel de Literatura 2014

El lugar de la estrella
Esta es la primer novela de Patrick Modiano (1945), publicada en 1968. Con ella inaugura la llamada Trilogía de la ocupación, donde cuenta la vida en la capital francesa bajo dominio nazi con arrojo y desparpajo, con un sentido crítico y un humor más negro que el de cualquier surrealista. "No es la ocupación histórica la que describo", ha dicho, "es la luz incierta de mis orígenes. Ese ambiente donde todo se derrumba, donde todo vacila".
Modiano, descendiente de judíos de Tesalónica, entró magníficamente a la literatura francesa hace 40 años. Es característico de sus obras la parodia a la persecución y al victimismo racial, a través de una narrativa arriesgada, divertida, brillante, digna de todos los premios que ostenta, y con el poder para cuestionar desde la total incerteza los grandes valores y monumentos de su famosa patria.


En el café de la juventud perdida
París, años ´60. En el café Condé se reúnen poetas malditos, futuros situacionistas, y estudiantes fascinados por la bohemia parisina. Y aunque la nostalgia de aquellos años perdidos parecería ser el tema central de la novela, Modiano le da un giro sorprendente. Porque En el café de la juventud perdida es también una novela de misterio. Todos los personajes, todas las historias, confluyen en la enigmática Louki, la hija de una trabajadora del Moulin-Rouge. Modiano recrea, alrededor de su fascinante y conmovedora figura, el París de su juventud, al mismo tiempo que construye con su estilo inconfundible una hermosísima novela sobre el poder de la memoria y la búsqueda de la identidad, dos grandes ejes de la obra del escritor francés.     


La hierba de las noches
En La hierba de las noches, Modiano nos invita, como en otras de sus novelas, a un intenso viaje por un París espectral. La ciudad se configura como una geografía interior, hecha de capas de tiempo que se
confunden y entremezclan en esa evocación y búsqueda del tiempo perdido que hace Jean, el protagonista de la novela, escritor y tal vez álter ego del propio Modiano. Jean reconstruye en su escritura los fragmentos de su juventud, en los años sesenta, capturados en una libreta negra; y traza una ruta, que oscila entre el hoy y el ayer, siguiendo la pista de una turbia historia de tintes policiales –en la que aparece un leitmotiv del universo modianesco, la exploración del pútrido territorio de la Ocupación– pero también el recuerdo de Dannie, un viejo amor.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

21 de Jeshvan de 5775
 
Los hermanos Ashkenazi (fragmento)
de Israel Yehoshúa Singer
 
Abraham Hersh separó a los mellizos inscribiendo a cada uno en un jéder distinto. Aunque solo unos pocos minutos los separaban, en capacidad mental la diferencia entre ellos se cifraba en años.
Jacob Búnem era un niño normal para su edad, un alumno del montón que no daba muestras de ser una promesa excepcional. Aprendía con gran esfuerzo sus lecciones de la Guemará y las memorizaba a fin de demostrar algún progreso cuando su padre lo examinaba tras la siesta del sábado.
-Bueno, qué le vamos a hacer - gruñía Abraham Hersh, no demasiado satisfecho con los avances de su hijo-. Ve y dile a tu madre que te dé la merienda, y procura hacerlo mejor la próxima vez.
Jacob Búnem notaba que había defraudado a su padre y una sombra atravesaba su alegre semblante, pero sólo por un momento. En cuanto su madre ponía delante de él unas galletas y la compota de ciruelas, volvía a ser el mismo y hasta le entraban ganas de reír sin razón aparente.
Distinto era el caso de Simja Meir. Se trataba de un prodigio, y cuando su padre advirtió que el nivel del muchacho superaba la capacidad del maestro, lo sacó del jéder y se lo encomendó a Baruj Wolf de Leczyca, instructor de chicos que llegaban a la mayoría de edad religiosa y aun mayores, jóvenes ya apalabrados para el matrimonio.
Cada sábado, Baruj Wolf llegaba a la casa de Abraham Hersh para examinar a su alumno. Mientras se bebía varios litros de té caliente, servido de una jarra de cerámica envuelta en paños para conservar el calor, intentaba una y otra vez pillar a Simja Meir con preguntas capciosas y escollos, que el niño salvaba sin esfuerzo. Ríos de sudor corrían por la cara de Baruj Wolf, de resultas del té caliente y de la sabiduría del muchacho.
- Señor Abraham Hersh - murmuró un día al oído del padre en un tono que el niño fácilmente podía oír -. Está usted criando un genio, una mente prodigiosa.
Abraham Hersh se sintió feliz, pero eso no lo tranquilizaba.
- Asegúrese de que sea temeroso de Dios, reb Baruj Wolf - le recalcó al maestro-, un judío decente.
Nunca olvidaba aquella predicción del rebbe de Warka, según la cual su progenie sería de hombres ricos, pero que no decía nada acerca de que también serían judíos temerosos de Dios. Ello le inquietaba más en relación con Simja Meir que con Jacob Búnem. Precisamente el hecho de que el niño fuese un genio le asustaba. Mostraba rasgos que preocupaban al padre. El muchacho quería saberlo todo. Metía la nariz en todas partes; era inquisitivo, exigente e incansable. Abraham Hersh sabía que así se comportaban todos los niños prodigio, pero no por ello se sentía más tranquilo. Estaba convencido de que más importante era obedecer a Dios que ser un buen estudiante de la Torá, y mejor ser un judío sencillo y devoto que un gran estudioso que descuida la propia fe.
Mandó a Simja Meir a la cocina para tomar su merienda del sábado, a fin de cambiar unas últimas palabras con el maestro, no sin antes recordar a su hijo:
- No olvides decir la bendición. ¡Y no la recites aprisa, pronuncia cada palabra con claridad! - Se volvió hacia Baruj Wolf con un suspiro-. No eluda utilizar la vara. El niño necesita una mano firma.
Abraham Hersh había puesto premeditadamente a Simja Meir a cargo de Baruj Wolf de Leczyca. La madre se había opuesto con firmeza a ello, ya que el maestro era conocido en todo Lodz como un tirano que introducía a golpes las enseñanzas en sus alumnos, a algunos de los cuales había llegado a lisiar. Además, los retenía demasiadas horas, desde el amanecer hasta muy tarde por la noche. Los jueves no se marchaban a dormir, sino que permanecían estudiando toda la noche hasta la mañana siguiente. Por otra parte, no sólo les enseñaba la Guemará y la exégesis sino también los comentarios de diversos autores y, lo que era aún más importante, los suyos propios.
Como de costumbre, Abraham Hersh prescindía de lo que una mujer pudiera decir. Le acuciaba el deseo de que al muchacho se le sometiera al yugo del judaísmo, y nadie mejor para ello que Baruj Wolf de Leczyca.

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Israel Yehoshúa Singer nació en Bilgoraj (Polonia) en 1893 y murió en Nueva York en 1944. Hermano mayor de Isaac Bashevis Singer, pasó su infancia en Varsovia, donde el padre era rabino, pero abandonó pronto la casa paterna para dedicarse a la pintura. Desde 1918 y hasta 1921 se unió a los escritores en yiddish del "grupo de Kiev". Convertido en uno de los intelectuales más notables de Varsovia, en 1933 partió a Estados Unidos y se consolidó allí con títulos como Perla y otros relatos (1922) y Yoshe Kalb (1932), al tiempo que trabajaba como colaborador destacado del periódico en yiddish de Nueva York Der Forverts. Allí publicó Los hermanos Ashkenazi en 1937. En 1946 aparecieron sus memorias póstumas.

Hebraica en La Noche de los Museos



HEBRAICA Y LA CREACIÓN

Programa:
20.00 hs. Apertura y visita guiada a los murales de Hebraica.
(Las visitas guiadas a cargo de Julio Sapollnik y Gerardo Mazur se realizarán cada hora y media.

20.30 hs. Conjunto de danzas “Masmeret”.

21.00 hs. Lectura de poemas de Jorge Luis Borges, Eliahu Toker y Manuela Fingueret
a cargo del actor Pepe Novoa.

21.30 hs. Conjunto de danzas “Darkeinu”

22.00 hs. Mirta Kupferminc presenta su exposición de grabados “Las manos que dan”

22.30 hs. Coro SHArim

23.00 hs. Coro Trilce de la Dirección General del Libro (GCBA) - “Músicos oyendo poesías”

23.30 hs. “Los Tenores Latinos” celebrando en La Noche de los Museos en Hebraica,
sus 20 años de actuaciones.

00.00 hs. Micaela Epelbaum interpreta canciones de María Elena Walsh y Eladia Blazquez.

00.30 hs. Orquesta Sinfónica Juvenil del Centro. Obras clásicas y populares.

Sábado 15 de Noviembre de 20.00 a 03.00 hs.
Sede Sarmiento.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

14 de Jeshvan de 5775

Cuentos glaciares de Jacques Sternberg*

El túnel

Cuando, al cabo de dos días y dos noches, los viajeros comprendieron que el tren no había salido todavía del túnel, empezaron a inquietarse. Tenían hambre y sed, además.
- ¿Quién es el responsable de este tren? - quiso saber alguien.
Nadie supo responder. Nadie había vuelto a verlo desde la víspera.
- Viajo a menudo en este tren - dijo un viajero - y nunca antes pasamos por ningún túnel.
Tuve entonces un extraño presentimiento. Antes de que el tren se metiera en el túnel, me hallaba en el pasillo, viendo el paisaje. Y en aquel momento, recordé, el tren cruzaba una llanura tan vasta que no se veía por ningún lado ni una colina ni un valle.
Una pregunta me asaltó de pronto: ¿en qué dirección estaría construido el túnel?


La nada

La escena no representa nada. La acción no transcurre en ningún lado. Más aún, no hay ninguna acción. Tampoco personaje alguno. Nadie dice una palabra, por lo tanto.
El telón no se alza aún ya que está en la tintorería.
Difícil decir si la sala se halla colmada o desierta: es que no ha sido construida aún. Y por ahora no se prevé construirla. ¿Se hará un día? Quién sabe.
En cuanto al autor, que esta mañana había decidido escribir la obra, ha muerto esta misma tarde.

Traducción: Eduardo Berti
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Jacques Sternberg (1923-2006) nació en Bélgica, en el seno de una familia judía de origen ruso.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, tras la muerte de su padre en el campo nazi de Majdanek, se instaló en París e inició una muy prolífica carrera literaria que abarcó obras de teatro, guiones de cine, novelas y alrededor de mil quinientos cuentos.
En los casi trescientos breves e inquietantes cuentos que fueron incluidos en Cuentos glaciares, pueden advertirse resonancias de Kafka o Cortázar. Con una mirada cruel, humorística y absurda, Sternberg cuestiona lo establecido y refleja el mundo en un espejo tan deformante como asombroso.

Presentación de revista "Tamaño Oficio" n° 38

En homenaje a la escritora Lucila Févola, quien fue su fundadora
y directora hasta su fallecimiento en 2013.

A cargo de la escritora María Adela Renard.
En representación del grupo editor, Julio Aranda y Osvaldo Spoltore.

Con lectura de textos de la pieza teatral “El subterráneo” de Lucila Févola,
a cargo de los actores Beatriz Dos Santos, Dora Mills, Santiago Ojea y Carlos Vanadía
Coordinador: Carlos Vanadía
Presenta: Gerardo Mazur

Martes 11 de noviembre, a las 19,00 hs.
Café Literario
Sarmiento 2233, CABA
Entrada libre

martes, 4 de noviembre de 2014

19° aniversario del asesinato de Itzjak Rabin

Su último discurso pronunciado en la Manifestación en favor del Proceso de Paz, celebrada en la Plaza Maljei Israel 
Tel Aviv, 4 de noviembre de 1995

Permítanme decir que estoy profundamente conmovido. Deseo agradecer a cada uno de ustedes el haber venido hoy aquí para oponerse a la violencia y manifestar su apoyo a la paz. Este gobierno, que tengo el privilegio de encabezar junto con mi amigo Shimon Peres, decidió darle una oportunidad a la paz. Una paz que solucionará casi todos los problemas de Israel.

Fui militar durante 27 años. Luché cuando la paz no tenía posibilidades. Creo que ahora las tiene, y muchas. Debemos aprovechar esto en nombre de todos los que están aquí presentes y en nombre de los que no están aquí, que son muchos. Siempre creí que la mayoría de la gente quiere la paz y está dispuesta a asumir riesgos por la paz. Con su presencia han demostrado, junto con muchos otros que no vinieron, que el pueblo realmente desea la paz y se opone a la violencia.

La violencia erosiona los cimientos de la democracia israelí, la violencia debe ser censurada y aislada. Ese no es el camino del Estado de Israel. En una democracia puede haber diferencias, pero la decisión final debe tomarse en elecciones democráticas, como en las elecciones de 1992, que nos otorgaron un mandato para hacer lo que estamos haciendo. Y seguiremos así.

Quiero decir que estoy orgulloso de que representantes de los países con los que hemos firmado la paz estén presente hoy con nosotros, y seguirán a nuestro lado: Egipto, Jordania y Marruecos, que nos abrieron el camino a la paz. Deseo dar las gracias al presidente de Egipto, al rey de Jordania y al rey de Marruecos, que han enviado aquí representantes para participar con nosotros en nuestra marcha hacia la paz.

Pero, más que nada, en los más de tres años de existencia de este gobierno, el pueblo israelí ha demostrado que es posible hacer la paz, que la paz abre las puertas a una economía y una sociedad mejores, que la paz no es sólo una plegaria. La paz está antes que todo en nuestros rezos, pero es también la aspiración del pueblo judío, una genuina aspiración por la paz.
Sabemos que hay enemigos de la paz que están tratando de herirnos con el fin de torpedear su proceso.

Quiero decir, sin embargo, que hemos encontrado un socio para la paz también en el pueblo palestino. La OLP, que era nuestra mayor enemiga, ya no se dedica al terrorismo. Sin socios para la paz, ésta no puede existir. Exigiremos que pongan todo de su parte para la paz, así como nosotros haremos lo nuestro, a fin de solucionar el aspecto más complicado, más prolongado y cargado de emociones del conflicto árabe-israelí: el problema palestino-israelí.

Este es un camino lleno de dificultades y dolor. Para Israel, no hay camino sin dolor, pero el camino de la paz es preferible al camino de la guerra.
Esto se lo digo como ex-militar, como un hombre que es hoy ministro de Defensa y ve el dolor de las familias y los soldados de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI). Por ellos, por nuestros hijos y, en mi caso, por nuestros nietos, quiero que el gobierno busque exhaustivamente cada apertura, cada posibilidad de promover y lograr una paz global. Incluso con Siria será posible hacer la paz.

Esta manifestación debe enviar un mensaje al pueblo israelí, al pueblo judío de todo el mundo, a los muchos pueblos del mundo árabe y, de hecho, a todo el mundo, de que el pueblo israelí quiere la paz y la apoya. Por todo esto, les doy las gracias”.


Fuente: http://www.bamah.org

viernes, 31 de octubre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

7 de Jeshvan de 5775

Piedra por piedra (fragmento)
de Batya Gur

Ella empezó a venir en el otoño y no dejó de hacerlo ni una noche. Boris Tabashnik, el vigilante nocturno empleado por el moshav, se acordaba perfectamente de la primera vez, porque había caído una lluvia breve y repentina, y antes de que empezara a llover había lucido una luna diluida en un halo borroso, como en las noches de siroco, una luna que asomaba por entre las nubes pesadas y rojizas.
También esa noche, como todas las demás desde el otoño, Boris vio a la mujer al final del estrecho camino interior paralelo al vallado - el que rodea el moshav hasta llegar al cementerio - aproximarse a la farola grande que ilumina el portón automático que se cierra cada tarde al oscurecer. Como todas las noches de los últimos meses la miró cuando pasaba bajo la farola, hasta que se fue alejando. Estaba sentado en la silla de madera que había colocado junto a la puerta de hierro marrón abierta a la oscuridad, como si la estuviera esperando. A medida que las noches iban pasando la figura de ella, que aparecía siempre entre la media noche y la una de la madrugada, se iba convirtiendo en la señal para hacer la primera pausa en la guardia de una noche de trabajo, para poner a hervir el agua del café y sentarse al escritorio. El regreso de ella caminando por aquella carretera, unas veces al cabo de dos horas y otras al amanecer, cuando la noche empezaba a palidecer, le hacía levantar la vista del asiento de madera, junto a la desvencijada mesa, hacia la ventana estrecha que miraba al exterior, convirtiéndose eso también en señal de algo, como una especie de muesca en el tiempo: unas veces como recordatorio para estirar un poco los músculos y otras como un impulso para salir a la carretera, dar una vuelta alrededor del moshav y cerciorarse de que todo estaba en orden.
A medida que iban pasando las noches reconocía en su interior la esperanza de que ella apareciera de nuevo. Durante las últimas noches, desde que le había visto el rostro a la luz del día, su agitación iba en aumento al verla aparecer caminando. Nunca volvía la cabeza hacia él cuando pasaba por delante de la entrada iluminada de la garita. Tampoco esa noche. Boris volvió a sentir ahora que la habitación entera, tan estrecha e inhóspita, con sus resplandecientes paredes blancas y la cama de hierro con el viejo colchón cubierto por una colcha naranja peluda y áspera, se convertía, en el momento en el que ella pasaba a poca distancia, en una especie de entregado centinela que proyectaba una silueta oblicua sobre la oscuridad del exterior.
Había estado lloviendo durante toda la última semana y el cuerpo alargado de espalda encorvada y cabeza gacha, con unas botas negras que a cada paso desgajaba el barro que cubría el camino, se movía con una pesadez mucho más patente que de costumbre. Al pasar bajo la farola que había junto al portón automático, la luz se proyectó sobre lo que primero pareció una joroba, pero que ahora, a la luz del foco, resultó ser una mochila grande y oscura que le cubría la espalda y los hombros. Con las dos manos sujetaba un cilindro largo y grueso oculto por un envoltorio blanco. A pesar de que su paso era firme y de que tenía el andar propio de quien sabe adónde se dirige, y a pesar también de que ahora Boris ya sabía que la mujer había nacido en el moshav en una familia respetable y veterana en el lugar, esta vez despertó en él, quizá por la carga que llevaba en las manos, que desde lejos parecía pesada, y por la mochila, una sensación de camaradería mezclada con piedad, como si estuviera ante una refugiada.

Batya Gur, Piedra por piedra, Editorial Siruela, Madrid, 2005.

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Batya Gur (Tel Aviv, 1947 - Jerusalén, 2005) se doctoró en Literatura Hebrea por la Universidad Hebrea
de Jerusalen, donde fue profesora durante más de 20 años. Ha publicado varias novelas que pertenecen a la serie policiaca de Michael Ohayon, por las que es muy conocida entre los lectores de habla hispana. 

Piedra por piedra no corresponde a esa serie, pero como en aquellas, Batya Gur pone al descubierto las contradicciones de la sociedad israelí y examina los conflictos de su país.