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viernes, 19 de julio de 2013

Misceláneas judías para la pausa del Sábado



12 de Av de 5773
Sobre la condición humana de Pinjas Sadeh 
(fragmento)

“…Quiero tan solo comprender… para mí es importante comprender,. En realidad, contemplé también otra posibilidad, completamente distinta… Medito sobre ella durante largas horas, noches enteras.”
“¿Sobre qué?”
“Sobre El. No veo ningún tema más importante que este.”
Y en este momento, no sé porqué, surgió en mi mente un breve relato que escuché sobre Absalón. Me extraña no haberlo recordado antes, cuando me contó sus sueños sobre las dos muchachas. Aquel relato – que pertenece al pasado, es decir, al período de dos años que pasó entre el momento del kibutz y se enroló en el ejército – era nebulososy el que me lo hizo conocer no recordaba a ciencia cierta dónde sucedió la cosa, quizás en Haifa. En un anochecer – me contó – al pasar por un callejón tranquilo y pequeño, echó una mirada hacia uno de los patios y a la luz de la luna vió a un mocetón  sentado en el pasto y a dos muchachas, una rubia y otra morena, que estaban a los lados de aquel, tal vez sentadas o arrodilladas. Y lentamente peinaban sus cabellos. Ese mozo era, precisamente, Absalón, pero las muchachas eran extrañas y desconocidas para el que me lo contó.
“¿Y cuál es la posibilidad que contemplas?”, pregunté.
“He aquí, así me lo imagino… (Hablaba ahora con una voz muy tranquila, lentamente, como si lo hiciera consigo mismo), me lo imagino de esta manera: ¿tal vez Dios, igual que un santo que se flagela, precisamente debido a su ardiente amor, creó a los hombres para que ellos sufrieran penurias y para que El pudiera participar en este dolor, para que El pudiera sufrir dentro de ese amor? Y es que de Dios se ha dicho también que odia, recela, se enfurece, recuerda la gracia de la juventud… No, yo se que esto es lejano, ¡muy lejano para ser comprendido! Y yo…yo siento que debo comprenderlo, siento a veces tal opresión, ya que todo lo demás… todo lo demás es una estupidez total. Leí libros, y algunos dicen cosas muy infantiles; por ejemplo, Filón, el alejandrino, en su obra sobre la creación del mundo, arguye que la prueba de que Dios es uno y no múltiple reside en que es imposible pensar que en los cielos domine el régimen deficiente por excelencia, es decir, el gobierno de la chusma… Lo leí con mis propios ojos. Y es difícil explicar de esta manera la muerte de una nena, de cáncer, o la vida del pobre vendedor de juguetes, o las crueldades de Genghis Khan, en fin, todo este mundo que a veces siento; y esto me hace palpitar el corazón, hasta el punto de que quisiera abrazarlo, con brazos gigantescos, a todo ese silencio de los campos en la noche, a los árboles, al río…Pero si no se lo comprende, todo esto deja de ser concreto y se esfuma
como un sueño…Y éste es un inmenso sufrimiento. Recuerdo que una vez leí una obra de Tomás de Aquino. Me gusta leerlo, especialmente cuando habla de los ángeles. Por ejemplo, si un ángel puede dar órdenes a otro, o si un ángel puede saber algo desconocido para el otro… Y desarrolla una cadena de preguntas y respuestas con una lógica tan encantadora, tan simple que se parece a una obra de Bach… Me imaginaba cómo, tal vez, el abate lo invitaba y le decía: “Hermano Tomás, las cosas nos infunden tanto cansancio, hay una confusión en este problema de los ángeles. Nuestros monjes, discuten continuamente y al llegar la mañana, en lugar de salir a su trabajo siguen discutiendo ardientemente… Y ha ocurrido que en algunos de nuestros monasterios un monje destrozara la nariz a otro, debido a la afiebrada polémica sobre si los ángeles dominan varios idiomas… Por eso, querido Tomás, tómate dos o tres años, siéntate tranquilo y prepáranos de una vez por todas una obra autorizada y detallada sobre tan respetable tema, para que finalmente reine la paz en el rebaño de dios… Y en cuanto a tus comidas, las recibirás de nuestro tesorero.”  De cualquier manera, con respecto a aquella obra de Tomás que leí, él no tocó el tema de los ángeles, sino afirmó según ahí se dice, que somos incapaces de saber qué es Dios, y que sólo sabemos seguro lo que no es Dios. Y a continuación, explica que Dios es inmutable, indivisible, intemporal, que no se puede mover de un lugar a otro, que no es… pero yo pensé para mí ¿por qué? ¿no es también posible lo contrario?¿qué sabemos nosotros? ¿ qué valor tienen nuestras palabras divisible o unificable…? ¿acaso no es posible que Dios pueda hacer lo que se le antoje, que no pueda hacer las cosas que hacemos nosotros? Nosotros podemos sufrir, dormir, morir, robar ¿y por qué El no podría hacerlo? ¿Es posible que existe algo, por lo tanto, fuera de Dios? Y tal vez nosotros no somos más que Su lengua mentirosa, Su corazón sufriente, Su mano ladrona, pero por otra parte, hace algún tiempo leí en un libro de Spinoza en que éste se oponía a los que dicen que “lo bueno es bueno porque Dios lo quiere y, si es así, Dios puede hacer que lo malo sea bueno también…” A mi juicio es indudable que El puede hacerlo. Y quizás lo hace, pero Spinoza dice que éste es un pensamiento absurdo, “como si dijéramos que Dios es Dios porque quiere serlo y por eso no puede no ser Dios”. Y Spinoza observa que eso es por completo absurdo. Pero yo creía, leyendo todo eso, que esta posibilidad no es menos aceptable que cualquier otra, y me imagino que Dios,  siendo Todopoderoso, puede no querer ser Dios, y entonces pasó por mi mente esa posibilidad, e intenté imaginármela en todos sus detalles, por ejemplo, que El se retirara y viviera en alguna pieza alquilada, en alguna gran ciudad, por ejemplo, en Shangai…”
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Pinjas Sadeh nació en Galitzia en 1929 y llegó a Israel en 1934. Se educó en el kibutz. Durante algún tiempo cursó estudios superiores en Londres.
Su primer cuento se publicó en 1945 y su primer poema en 1946. Ha escrito novelas, relatos para niños, artículos periodísticos y preparó varias antologías.
Sus libros ponen en evidencia una particular visión del mundo, influida especialmente por la mística - judía y cristiana -, la filosofía niestzcheana y ciertas posturas existencialistas.

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