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viernes, 31 de mayo de 2013

El Otro de la Ley y la ley del otro…



Asará maamarot

La ética hebraica se impone desde y por la Palabra. Es la misma, la que se hace acto y crea lo real. Así es que el trípode de tal ética, conformado por el Código de los noájidas, los Aseret Hadibrot/Diez mandamientos y el Tariag o los 613 Preceptos de la Ley judía marcan un hito paradigmático en Occidente, donde la Letra inaugura una escena para regular la vida humana, donde la alteridad y el respeto por el Otro mandan, prescriben la Torah como Ley. La diferencia es lo central y aquello eminentemente digno de enaltecimiento.
Dios crea todo con diez dictados o Asará Maamarot. Son:1) “Dijo Dios: Haya Luz, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz “día”, y a la oscuridad la llamó “noche”...(cfr. Génesis I 3-5, p.13 de Biblia de Jerusalén); 2) “Dijo Dios: Haya un firmamento” por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras. E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas por debajo del firmamento, de las aguas por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento “cielos”. Y atardeció y amaneció el día segundo”. (cfr. Génesis I 6-8, p.13). 3) “Dijo Dios: Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco; y así fue.Y llamó Dios a lo seco “tierra”, y al conjunto de las aguas lo llamó “mares”; y vio Dios que estaba bien” (cfr. Génesis I 9-10, p.13); 4) “Dijo Dios: Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra. Y así fue. La tierra produjo vegetación ...” (cfr. Gén. I 11-13, p.13); 5) “Dijo Dios: Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años; y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.Y así fue...”(cfr. Gén I 14-19); 6) “Dijo Dios: Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste. Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; y bendíjolos Dios diciendo “sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra...” (cfr. Gén I 20-23, p.14); 7)”Dijo Dios: Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie. Y así fue”...(cfr. Gén.I 24-25, p.14); 8) “Y dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó”(cfr.Gén.I 26-27, p.14); 9) “Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra”. (cfr. Gén.I 28, p.14); 10) “Dijo Dios: Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la faz de toda la tierra; así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento. Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien...(cfr. Gén.I 30-31, p.14).
     Obsérvese como cuestión interesante: el Creador nombra, se hace lo que nombra y luego Él ve que estaba bien lo dicho, lo hecho. Tras la obra completa, aparece la expresión: “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien”. El Creador se encuentra conforme, satisfecho con lo creado. Ha cumplido su deseo. De este modo, la Creación obedece al dictado que al nombrar forja, da status quo a aquello que se hace desde y por la Palabra. El hombre cierra la obra, co-creados como varón y mujer a un tiempo, deberán re-crear, por su parte, como misión propia, la imagen y semejanza como hijos de este Padre cuyo arjé es la Palabra. Central es la co-creación conforme al versículo citado, ya que ambos son hechos del humus, por un lado, por otro lado, ambos también fiel imagen, al modo de espejo, del Creador. El mandato bíblico será multiplicarse y mandar por sobre la naturaleza (¿desde la cultura?). La ética hebraica inaugura el dominio de la Ley como Letra, Palabra, Torah, Brit Milá, Circuncisión. El ser hecho del humus extiende con su ética en el microcosmos aquel don sito en el macrocosmos, en el cual el espíritu como Rúaj Adonay desplegará la nota diferencial y donde la castración como registro simbólico dará cuenta del género humano en el cual el límite de la circunscripción será la falibilidad y la finitud.

lunes, 18 de marzo de 2013

El Otro de la Ley: el Otro del Derecho, la Ley del Otro



Por Silvia Lef

I)                   La ética hebraica: el Otro...
  
La ética es tan nodal que inviste el cuerpo hebraico. En efecto, el judaísmo es eminentemente ético dado que su esencia al igual que su existencia coinciden en la Ley. Ley como Otro regulativo, orden simbólico instituyente de principios, normas, preceptos, prescripciones que habrán de regular los lazos de los otros como semejantes. Si nos remontamos a la fuente de la Torah como Ley descubriremos un trípode ético: el Código de los Noájidas, consistente en los siete mandamientos para los setenta pueblos de la Antigüedad, donados por el Patriarca antediluviano Noaj/Noé a sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet; los Aseret Hadibrot/Diez Mandamientos, revelados como Código Sinaítico al Patriarca Moisés; el Tariag o conjunto de las 613 normativas, distribuidas en 248 positivos y en 365 negativos a lo largo de la Torah. El nudo de las tres fuentes lo constituye el respeto por la alteridad, la nota distintiva y respetuosa de la diferencia: el Otro de la ética monoteística se funda en una concepción novedosa e inédita por cuanto devela y revela en lo Uno, la diferencia. En setenta facetas diferentes se expresa la Ley como Torah, con setenta apelativos se impone el Creador. Entre la Creación como Revelación, a través del diálogo como Relación se va armando la realidad. Otro humano devenido del humus, con la distinción terrena de la falibilidad, de la finitud, límite colocado en la angustia frente a la muerte. Otro divino que insufla el hálito del Ruaj Adonay como espíritu en el humano, al modo de imagen y semejanza con aquel que creó desde la Palabra y espejo identificatorio de quien habrá de recrear como ser parlante/deseante con ese don. El Derecho nace desde ese orden ético filosófico, regulador de la convivencia, donde los valores primigenios serán la libertad, el libre pensamiento, el poder nombrar, el poder decir. La equidad será la búsqueda, el deseo el pivote. El Psicoanálisis recogerá la disquisición aplicada de una ética a un mundo que deberá construirse, donde la subjetividad será un puerto y el deseo un móvil. La falta, la hiancia estructural está inscripta en el cuerpo hebraico, al modo de emblema paradigmático para que aquello que no cesa de no inscribirse en el marco de lo real como imposible halle su Ley, su impronta, su Letra, su Palabra, su Pacto, su Acto, su Circuncisión. Así, el corte de la completud, imposible por inexistente, condenado desde el vamos como des-encuentro, se graba a fuego en el Brit Milá, Pacto de Palabra, Palabra hecha Acto. Fue, Es y Será la Ley. Ley de la castración simbólica. Ley de la finitud. Ley de la falibilidad. Ley humana sin excepción. Ley de la ética de la diferencia. Ley del respeto por el Otro. Ley para el otro como semejante. Nacimiento del derecho hebraico como ética. Re-torno desde el psicoanálisis como ética de la transferencia con traspaso de la diferencia. Ley talmúdica, ley hebraica, ley desde el Otro para el otro. Paradigma del Edén como un ideal por hacer, una hermenéutica y una exégesis por desplegar. ¿Nombre de Nombres? ¿Nombre del hombre? ¿Libertad, destino, demanda? Ética, cultura, religiosidad: ¿tres nudos engarzados en un nuevo Otro en la contemporaneidad? ¿Acaso es la Ley judía una Ley como Otro para cualquier otro? ¿Por qué no? ¿Acaso el extranjero no es el protagonista de esa sutil identidad que debe enseñar y diagramar esa otra faz de la cuestión? ¿No está el Derecho basado en esta ancestral Ley? ¿No implica el Psicoanálisis una otra ética, una Otra Ley? ¿No es su Transmisión un ejemplo metódico y sistemático de versión oralizada de Ley, al modo de un Talmud? ¿No es esa Transmisión como Talmud un Limud, estudio crítico investigativo? ¿No resulta el Psicoanálisis la formulación de una verdadera ética con un derecho subjetivamente insoslayable en la base, al modo de regulación del Otro para el otro?

martes, 29 de enero de 2013

“Psicoanálisis y Judaísmo/Judaísmo y Psicoanálisis: ¿Ética monoteística como Circuncisión?




Por Silvia Lef 
Publicado por ElSigma.com el 13/01/2013
 

"El Brit Milá traducido literalmente como “Pacto de Palabra”, “Palabra hecha Acto” menta un Acto que es Pacto de Ley; la “Circuncisión”. Un emblema simbólico que atraviesa el cuerpo real, inviste el cuerpo imaginario y pareciera dar la nota paradigmática a la esencia de la especie humana: la consabida y resistida falibilidad.

El Brit Milá traducido literalmente como “Pacto de Palabra”, “Palabra hecha Acto” menta un Acto que es Pacto de Ley; la “Circuncisión”. Un emblema simbólico que atraviesa el cuerpo real, inviste el cuerpo imaginario y pareciera dar la nota paradigmática a la esencia de la especie humana: la consabida y resistida falibilidad.
El Génesis XVII abre una dimensión de Bereischit, significante polisémico hebraico donde moran el Bar/Hijo de Ley; el Reih/modelo identificatorio, espejo humanitario; la Esch/ chispa vital, el fuego que anima la Vida; el Isch/ el hombre; la Ischá/ la mujer; la Bat/ Hija de la Ley; la enoschut/ la humanidad. El “otro”, el “semejante”, el “diferente” estarán atravesados idénticamente por la Milá/ Ley que es también Torah/ Palabra. Letra/Ot que escribe la alteridad, inscribe la ética desde el corte/Mul de lo completo/maleh para todo ser hecho del humus/Adamá, sea varón, sea mujer, sea judío, sea no judío. De este modo, el mandamiento de la Circuncisión nace en la Emuná/fe abrámica pero se torna transjudaica, abrahámica cuando este Patriarca deviene de ser el primer judío histórico y de ser el Primer Patriarca de Israel en fundador del monoteísmo ético, quien porta un legado universal para los entes hechos del polvo de la tierra. El Schem/Nombre del Padre/Ab habrá de marcar mediante este “registro simbólico” la “falta estructural”, la “hiancia constitutiva” para todo ser labrado desde la Tierra/Adamá. Así, la terrenalidad, la mortandad, la pasibilidad de error, el defecto, la falibilidad son rasgos de este corte, de este registro, tan del humus, tan del género, tan de la especie, tan universal para todo humano, tan singular para el sujeto hebreo/noseh ibrí que lo denuncia al modo de enunciado en su propio cuerpo, al modo de monumento mnémico de la finitud.

I) ¿Es la ética hebraica el prolegómeno de la ética psicoanalítica?
II) ¿Está la ética hebraica, está la ética analítica soportada en la Circuncisión?
III) ¿Es la Circuncisión Ley de Leyes?
IV) ¿Es el sujeto judío el primero que denuncia en su cuerpo esta Ley?
V) ¿Es la Ley de la ética hebraica una Ley insoslayable para la conditio humanitatis?
VI) ¿Es Freud y es Lacan, cada cual, cada quien a su modo, un re-torno a ese Pacto que es Acto.      A esa Letra que es Ley: la Circuncisión?
VII) ¿Es el Psicoanálisis en general y el psicoanálisis freudiano y el lacaniano en especial una vuelta al Schem schel Ab/al Nombre del Padre ibrí/hebreo, en tanto y en cuanto pasa la norma, transfiere la fe, transmite la regla, pasa la Ley?
VIII) ¿Es el Nombre del Padre quien desde el simbolismo puro, al modo de enigma, insondable, inefable inscribe en su Bar/ Hijo de Ley, en su Bat/Hija de Ley la impronta de su propia legalidad?
IX) ¿Es la ética hebraica, es la ética del psicoanálisis una cadena emblemática que pasa la Ley de Abot/Patriarcas a Banim/Banot/hijos/hijas de Dorvador/de generación en generación?
X) ¿Es la Circuncisión la prescripción obligada que funda ambas éticas en la finitud, cuya ofrenda  central para el Uno es la completud?

 

martes, 4 de diciembre de 2012

¿Por qué Talmud? ¿Por qué Transmisión? Hacia una ética testimonial de la Shoá




                                                               por Silvia Lef

El Talmud constituye un Limud, estudio activo enciclopédico de leyes y otras actividades espirituales, compendiadas por generaciones de Tanaim, Amoraim y Saboraim. Los tanaítas deben su nombre al Taná, que en arameo designa al maestro, al estudio. Estos maestros sabios, tanto en Israel como en Babilonia, transmitían la ética filosófico-religiosa judaica. Al igual que los amoraím, plural de amorá, que nombra a los oradores o intérpretes de la ley, meturguemánim/turguemánim, maestros sucesores de los primeros, transmitían las enseñanzas hebraicas. Los saboraím, plural de saborá, razonador, maestros sabios sucesores de los amoraím, ratificaban, rectificaban la fuente matriz, además de adicionar sus opiniones. Así, el Talmud comprende dos pandectas completas. Se basa en la Mischná, se amplía conformando la Guemará, complemento de la primera que nuclea explicaciones, discusiones de sabios multitemáticas, relativas a cuestiones científicas, ético-filosóficas, folklóricas universales. De este modo, el Talmud compendia, tanto el Yerushalmi (el de Jerusalem), como el Bablí (el de Babilonia) una interesantísima cantidad de tratados sobre una multiplicidad de cuestiones vitalísimas, relevantes para la humanidad toda, más allá del judaísmo, fuente primigenia en la que nace, para ir desde allí hacia todos, sine qua non. En total compendia 60 libros, divididos en 6 órdenes bien diferenciados de Mischná. Los Tratados son: I) ZERAIM: Berajot, Peá, Demai, Kilayim, Sheviit, Terumot, Maaserot, Maasé shení, Jalá, Orlá, Bikurim; II) MOED: Shabat, Erubín, Pesajim, Shekalim, Yomá, Sucá, Betzá, Rosch Haschaná, Taanit, Meguilá, Mole Katán, Jaguigá; III) NASHIM: Yevamot, Ketubot, Nedarim, Nazir, Sotá, Guitín, Keduschín; IV) NEZIKIM: Baba Kamá, Baba Metziá, Baba Batrá, Sanehdrín, Makot, Shavuot, Eduyot, Abodá Zará, Abot, Horayot; V) KODASCHIM: Zevajim, Menajot, Julin, Bejorot, Arajín, Temurá, Keritot, Meilá, Tamid, Midot, Kinim; VI) TOHAROT: Kelim, Ohalot, Negaim, Pará, Toraot, Mikvaot, Nidá, Majschirim, Zabim, Tebul Yom, Yadayim, Uktzin. 
A su vez, ambas versiones talmúdicas entreveran cuestiones Halájicas, parte religioso-legal, con cuestiones Agádicas, parte narrativa, expresada por medio de aforismos, homilías, leyendas, tradiciones. Ambas formas se enlazan didácticamente y transmiten una filosofía viva eminentemente espiritual. El Talmud ha sido una insoslayable fuente de soporte ético-moral-religiosa-científico-ritual-jurídico-filosófico-folklórico-didáctico en todas las épocas, aún en la diáspora. Asimismo, durante las persecuciones y humillaciones más horrendas de la historia fue sostén del ánimo del pueblo del que naciera. En los momentos de máxima animosidad y segregacionismo fue destruido y quemado como símbolo neto representante de los valores que porta. Asimismo, resurgió y se reeditó cada vez. Padeció los embates cruentos durante la Inquisición y durante el nazismo, por nombrar sólo dos ejemplos históricos de esas largas, traumáticas y crueles fases antijudías que signaron la falible historia humana. Mientras agonizaba el Talmud, los judíos intentaban salvar la vida rescatando siempre el emblema identificatorio que portaba la eternidad del hombre, en relación con su origen divino, del que el hombre judío es tan sólo un emisario cosmopolítico. Así renacía cada vez y se resignificaba la misión universalista del judío, más allá de la misión singular del pueblo elegido para mostrar el monoteísmo ético, bajo el emblema de una filosofía práctica universal, nada elitista. 

El Talmud Torá es el estudio metódico y sistemático de la Torá, del Talmud y de los comentarios de ambos, tanto respecto a lo que está escrito o Bijtab como de aquello pertinente a lo oral o Bealpé. Así, la Toráh o el Jumschei Toráh (Cinco Libros de la Torah) o la Torat Mosché (Torá de Moisés), debe su paternidad al patriarca que diera origen a la Ley nominada como mosaica, en virtud de que fuera el autor de los Cinco Libros del Antiguo Testamento, además de recibir la Revelación que se plasmara en la base de la ética filosófico-religiosa judaica: Aseret Hadibrot o “Diez Mandamientos”, conocido universalmente como “Decálogo”, síntesis esencial del Tariag o 613 Preceptos, matriz completo de normativas aportadas por el judaísmo a la humanidad toda. A saber, los Cinco Libros mosaicos son: Bereischit o Génesis, Shemot o Exodo, Vaikrah o Levítico, Bamidbar o Números y Debarim o Deutoronomio. Por su parte, el Tanaj nuclea la Torah mosaica, los Nebihim o Profetas y los Ketubim o Escritos.
El pueblo judío ha sido nombrado como “pueblo del Libro” a partir del Séfer, Libro Hasfarim, “Libro de los Libros”, alusivo a la Torah, clave-llave-cifra develadora de enigmas atinentes a la realidad humana. La Palabra crea y recrea mensajes de profunda espiritualidad, transmisibles desde la cultura hebraica hacia el resto del cosmos. En el Talmud hay una paradigmática frase que reza: “Al schloshá debarim haolam omed: al Hatorah, al Haabodá,ve al guemilut jasidim”. “Sobre tres pivotes se erige el universo: sobre la “Toráh”, sobre “el Servicio a Dios” y sobre “la acción de los hombres completamente santos”. En efecto, el monoteísmo ético constituye el aporte central del judaísmo a la humanidad. Así, lo ético y lo religioso se hallan entrelazados en la concepción hebraica. El mandato que rige es: “Santos seréis porque Santo soy Yo, vuestro Dios”. (cfr. Levítico 19). Los Profetas de Israel denunciaron el paganismo y la idolatría, condenaron la injusticia social y plasmaron la idea ética consistente en la asociación divina y humana en los ideales de justicia, paz, amor al prójimo. De este modo, la ética bíblica es humana puesto que se funda en un principio universal que comprende a todos los pueblos, tal como se enuncia en el Código de los Noájidas: siete principios de índole ético-religiosa legados por el patriarca antediluviano Noé a sus hijos: Sem, Ham y Jafet. Estas Leyes son obligatorias, según consta en el Talmud, para todos los hombres, con independencia de principios específicos judaicos. Estos siete son: Respeto por la Ley, Abominación por los ídolos, Reconocimiento de Dios, Prohibición de Asesinato, Prohibición de Robo, Prohibición de Incesto, Prohibición de trato brutal a los animales.
Estos principios relativos a una ética universal humana primitiva se perfeccionan luego con el advenimiento del “Decálogo mosaico” o conjunto de los diez mandamientos sinaíticos: Haseret Hadibrot o Haseret Hamitzvot, “Los diez Principios”, “Las Diez Palabras”, “Las diez órdenes u obligaciones”. Diez Preceptos grabados por Dios, tal como relata la tradición, en las Tablas de la Ley, revelados por el patriarca Moisés en el Monte Sinaí. Esta es la Ley fundamental que condensa la Alianza primigenia entre el Dios de Israel con los Patriarcas, sellada por Mosché (cfr. Deutoronomio 9:9). Este primer código occidental, célebre por el inédito aporte respecto de tradiciones anteriores, renueva la vida tanto ética como religiosa  e instituye un modelo nuevo de vínculo entre el hombre y el hombre, entre el hombre y su Creador.
Siguiendo la serie numérica de Los diez Mandamientos, es como si el judaísmo en sí mismo y la humanidad, toda hubiera corrido un grave riesgo de supervivencia ética. Así, Francisco, sin siquiera sospecharlo, labró una nueva ley, como de emergencia, que para él y quizás para otros, tal vez para un sinnúmero más, obró al modo de salvataje de la ley judía para toda la humanidad.
Francisco Wichter, el único sobreviviente argentino de la lista de Oskar y Emilie Schindler rescribe la historia talmúdica y transmite la continuidad del emblema ético-judaico, de la Ley, del mandamiento, instituyendo, sin saberlo, “una ética testimonial de la shoá”. En efecto, él se halla subjetivamente inserto en una filosofía, con una ética en curso, de la que nunca se ha salido. Desde su pertenencia, refuerza el Decálogo, que lo preexiste como sujeto y se anima a adicionar, al modo de Mischná, un nuevo Principio/Mandamiento que sostiene la supervivencia como una orden emblemática para los sujetos en riesgo, el precepto manda “salvarse para contar al mundo lo sucedido con los judíos”, además, a él, como sujeto judío en particular le señala la necesidad de “Honrar a sus padres”, efectivizando en este acto el valor permanente del quinto mandamiento del Decálogo mosaico. Es interesante su reflexión, casi spinocista, desde la cual anuda libertad y destino, con una ética intacta: donde priman la comprensión, Eros (en la mitología griega, dios del Amor), las normas de convivencia social, la fe, la confianza, la reflexión, el enigma, la tradición, la moralidad, los valores afectivos, el respeto por el semejante y las diferencias, el agradecimiento, la bonhomía, entre otros valores (que ni el totalitarismo más atroz pudo destruir en su interioridad). Desde la subjetividad, se sienta jurisprudencia: renace una ética, cuyo testimonio si bien es “desgarrador”, a la vez, se torna emblema que surca un “redoblamiento en la apuesta para la vida”, “plena”, “íntegra”, “con la conciencia tranquila”, con la continuidad de la judaica tradición, cuyo valor central es el amor sito en el Evangelio.
Así en su obra Undécimo Mandamiento (*), dice: “Los mayores cavilan, estoicos y resignados. Veo que mi madre hace con otros consultas en voz baja. De pronto nos llaman, nombran a diez de nosotros y entre los diez estoy yo. Eligen a los más jóvenes de los que ya han crecido, a los que parecen más aptos.
Entre los diez hay dos primos míos, Rachmiel y Schoel, y está Hanka., la mayor de mis hermanas. Nos avisan que cuando los nazis vengan a buscar a todos, nosotros diez seremos los que vamos a ir al escondite. Nos hacen saber sin explicarlo, tal vez sin decírselo a ellos mismos, que hay un undécimo mandamiento y que fuimos elegidos para tratar de cumplirlo: “Sobrevivirás”. Si nos dicen que si alguno de nosotros sobrevive, no tiene que olvidarse de algo: debe contar al mundo lo que les está pasando a los judíos”.
“Es el día de Simjá Torá, cuando se baila con los rollos sagrados de la Torá y se recuerdan las Tablas de los Diez mandamientos. Los nazis han elegido nuestra fiesta para llevarse a los judíos de Belzitz y dejarme sin familia.
Parados en nuestro refugio, sin poder movernos, escuchamos el ruido infernal que dura hasta el mediodía. Después, un silencio sepulcral nos envuelve. Decidimos esperar que llegue la oscuridad para salir.
Así empieza mi lucha por sobrevivir, donde el horror, la casualidad, el riesgo, la voluntad de vivir, el dolor y la intuición se combinarán de un modo extraño y preciso que me llevará a la lista Schindler y finalmente a la Argentina.
Me dijeron que no olvidara contarle al mundo lo que ocurrió con los judíos; voy a contar lo que ocurrió conmigo, y con los que yo conocí. No quiero que se piense que el relato que sigue pasó en un mundo que había enloquecido, donde los hombres se habían vuelto animales y el infierno había irrumpido en la tierra. No es así: los hechos que van a leer acontecieron entre la gente, gente más o menos mala o más o menos buena, igual que toda, alguna más valiente y noble, otra más débil y temerosa, gente decidida o vacilante, fácilmente influible o crítica. Eso es todo. Las cosas ocurrieron simplemente porque una lógica humana, política, histórica las hizo ocurrir. Como la de cualquier sobreviviente, mi historia personal es producto de esa lógica. Por eso, para poder entenderla, hay que empezar por la historia colectiva”.

“Es posible imaginar que fue suerte, o la voluntad de Dios. No quiero ofender a nadie, respeto profundamente la fe, pero no puedo pensar que Dios quiso ayudarme a mí y no a los millones de inocentes que no sobrevivieron. Cuando me acuerdo de los momentos cruciales en los que, porque sí, pude tomar la decisión correcta, yo mismo me asombro. Era un sexto sentido siempre despierto y era el deseo muy fuerte de no entregarme, de vivir. Esa era mi lucha. Para los judíos, en el nazismo, había aparecido el undécimo mandamiento: “sobrevivirás a Hitler, y así lo derrotarás”. Cada hora, cada día, cada mes, parecían siglos en esa batalla. Después de haber pasado esos pocos años que parecieron infinitos, ¿cómo puedo computar mi edad?
Pese a todo lo que sufrí, estoy conforme. Llegué aquí, como dije, con la conciencia tranquila. Sólo me faltaba cumplir con el quinto mandamiento, “honrarás a tus padres”: mi madre me dijo, antes de que se la llevaran, cuál era el modo de hacerlo. Por eso cumplí su legado y relaté mi historia, que no es la única ni excepcional. Si algo puede asombrar de ella-si algo hoy me asombra- son los encadenamientos, las casualidades, un azar que parece previsto, en algún lugar que ignoramos por el ciego destino.”

(*) Wichter, F. Undécimo Mandamiento Testimonio del sobreviviente argentino de la lista de Schindler. Buenos Aires, Emecé Editores, 1998.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Etica Hebraica y Trípode Etico

Podemos pensar la ética hebraica soportada y sostenida desde un trípode ético, a saber: el Código de los Noájidas, sito en Talmud, versión oralizada de la Ley judía y transmitida por Noaj, Patriarca antediluviano premosaico, quien transmite a sus tres hijos, Sem, Cam y Jafet los principios que valdrán para las setenta Naciones de la Antigüedad; el Decálogo o Código Sinaítico, constituido por los Aseret Hadibrot, que regulan la Ley Mosaica y el Tariag o 613 preceptos que están distribuidos a lo largo de la Ley judía. En virtud de los enlaces insoslayables e indisociables que hacemos en el Seminario de los jueves entre la ética hebraica y el psicoanálisis y/o la ética hebraica con otras éticas es que decidimos incluir algunos enlaces de autores y textos que despliegan estos tres pivotes de normativa. Lo propio con los 13 Principios de la Emuná o Fe judía, desarrollados por Rambam, Rabi Mosché Ben Maimón, filósofo medievalista, eminente por su humanismo, cosmopolitismo y espíritu liberal, aún para codificar la Ley hebraica.
 
Tariag o 613 preceptos
 
Los 613 mandamientos que el Eterno exige que Israel cumpla, están distribuidos a lo largo de la Torá, que es conocida en español como "el Pentateuco".
Dudo que las Biblias contengan un apéndice con la lista de los preceptos de Israel, y supongo que ni siquiera mencionan los siete preceptos exigidos por Dios a las naciones de la tierra. (Esto es así pues Biblia generalmente es el nombre asignado a los engendros ideológicamente rebeldes contra Dios que falsifican Su Palabra, y pervierten la prístina relación de los hombres con el Creador. Por otra parte, existen las traducciones idóneas del TANAJ que son obra de judíos fieles y eruditos, a éstas erróneamente a veces se las llama como "Biblia judía").
Para facilitarle la búsqueda, le expondré ahora una sucinta enumeración de los 613 mitzvot, de acuerdo al Sefer HaJinuj y ubicándolos en sus respectivas parashot -secciones de la Torá-, que espero que para los miembros de Israel sirva como ayuda para el crecimiento y el encuentro consigo mismo, con el prójimo y con Dios.
Quizás en otra oportunidad vierta alguna explicación sobre los preceptos que actualmente es posible que sean cumplidos.

http://serjudio.com/category/mitzvot-y-costumbres/mandamientos


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¿Son Diez, los "Diez Mandamientos"?
*texto publicado por el Licenciado Yeuda Ribko en la página de internet Darjei Noam.

En hebreo, en el original, a los (mal llamados) "Diez Mandamientos" se les denomina Aseret HaDivrot.
Aseret = diez;
Divrot = locuciones, enunciados, menciones (en singular preferentemente diverá  y también diver).
Así pues, en una llana y no interpretativa traducción los Diez Mandamientos, son en realidad los "Diez Enunciados", los "Diez Dichos".
Por las dudas:
Mandamientos (preceptos, ordenanzas) = mitzvot.
Ahora, pasemos al (primer) texto de los Aseret HaDivrot (Shemot / Éxodo 20), de acuerdo a como nos llegó dividido en versículos por medio de nuestra sacra Tradición (pues, los cristianos han variado, en sus traducciones del Tanaj, la versificación original).
"(1) Y Elokim habló todas estas palabras, diciendo:
(2) ''Yo soy Hashem tu Elokim que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud:
(3) ''No tendrás otros dioses delante de Mí.
(4) ''No te harás escultura, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
(5) No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque Yo Soy Hashem tu Elokim, un Elokim celoso que castigo la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me aborrecen.
(6) Pero muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos.
(7) ''No tomarás en vano el nombre de Hashem tu Elokim, porque Hashem no dará por inocente al que tome su nombre en vano.
(8) ''Acuérdate del día del sábado para santificarlo.
(9) Seis días trabajarás y harás toda tu obra,
(10) pero el séptimo día será Shabbat para Hashem tu Elokim. No harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está dentro de tus puertas.
(11) Porque en seis días Hashem hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día. Por eso Hashem bendijo el día del sábado y lo santificó.
(12) ''Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que Hashem tu Elokim te da.
(13) ''No cometerás homicidio. ''No cometerás adulterio. ''No robarás. ''No darás falso testimonio contra tu prójimo.
(14) ''No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.'
'"
Y bien, ¿podemos reconocer cuáles son los mandamientos en este texto? Analizándolo con detenimiento quizá sí, y nos sorprenderíamos por su número.
Incluso, algo que debería ser (a priori) más sencillo, ¿podemos reconocer "al vuelo" cuáles son los diez enunciados? Es difícil.
Por ejemplo, "Acuérdate del día sábado para santificarlo", ¿ es una mitzvá?
¿Es una mitzvá "seis días trabajarás"? Si así lo fuera, ¿es la misma que la anterior?
Ambas frases, ¿son de un mismo enunciado (de los diez), o de dos diferentes?, pues, como podemos comprobar, se encuentran en diferentes versos.
La respuesta es evidente, este pequeño párrafo de la Torá es complejo aun si nos circunscribimos a su interpretación literal.
Ayudémonos con el "Sefer HaJinuj" (de R. Aarón  HaLevi, y de acuerdo a la cuenta de Maimónides (Mishné Torá)), para desenmarañar nuestras dificultades "técnicas".
  1. Mitzvá 25- Saber que Hashem Es
  2. Mitzvá 26- No creer en otra divinidad aparte de Hashem exclusivamente
  3. Mitzvá 27- No hacer una estatua con fines idolátricos
  4. Mitzvá 28- No arrodillarse ante idolatría (incluso si  no se pretende adorarla)
  5. Mitzvá 29- No adorar idolatría en lo que es propio de ella
  6. Mitzvá 30- No jurar en vano (siguiendo la práctica de poner a Dios como testigo)
  7. Mitzvá 31- Consagrar el Shabbat con palabras y pensamientos
  8. Mitzvá 32- No hacer melajá en Shabbat 
  9. Mitzvá 33- Honrar al padre y la madre
  10. Mitzvá 34- No asesinar a un inocente
  11. Mitzvá 35- No tener relaciones sexuales infieles
  12. Mitzvá 36- No raptar a un judío
  13. Mitzvá 37- No testimoniar falsamente
  14. Mitzvá 38- No codiciar la pertenencia de otro
Como podemos apreciar 14 no son 10.
Es decir, hay 10 locuciones.
Pero son 14 (o 15, dependiendo del sabio) los mandamientos.
Por lo tanto, los famosos "Diez Mandamientos", son realmente (al menos) CATORCE.
(Notemos como algunas de las interpretaciones habituales de estos mandamientos, no es lo que realmente la Torá ordena).
El Tanaj para nada refiere a Divrot (ni como mandamiento, frase, o cualquier otra cosa), como bien menciona el acápite a esta sección (que transcribimos más arriba): "(She20:1) Y Elokim habló todas estas palabras (hadevarim), diciendo", se conocen estas palabras como..."la palabras" (hadevarim). Tal como ocurre en otros lugares, por ejemplo Shemot 34:1, Shemot 34:27.
Pero, principalmente debemos leer 34:28, que dice:

"Moshé [Moisés] estuvo allí con Hashem cuarenta días y cuarenta noches. No comió pan ni bebió agua. Y en las tablas escribió las palabras del pacto: las diez locuciones (hadevarim) ."
Ver también Devarim 4:13 y Devarim 10:4. (Atención que las traducciones cristianas o no profundamente eruditas traducen "diez locuciones" como "Diez Mandamientos").
El targum (traducción aramea consagrada) de Onkelos claramente vierte (en el lugar) devarim como "pitgamin", que son "dichos", en tanto que Ionatan ben Uziel y el targum Ierushalaim dicen "divraiia", que son "palabras" (divurim, en hebreo), tal como las mencionamos en la famosa canción que cierra el Seder de Pesaj.
Si queremos ver en el Talmud, la primera mención (en orden de aparición, no necesariamente cronológico) a Aseret HaDivrot que hallamos en el Talmud Ierushalmi es en Berajot 9a y ss., tratando sobre la relación íntima entre éstas y el Shemá Israel.
En cuanto al Talmud Babli, la encontramos en Berajot 5a, recordando que estas divrot eran las que estaban inscriptas en las "Tablas del Testimonio".
Pero, la referencia más abundante en el Talmud sobre este tema, es que en la época del Templo, la recitación de las Aseret HaDivrot, era diaria.
Para nada se dedican nuestros Sabios a contar cuántas eran, o no eran mitzvot de las divrot.
En tanto que el grande entre los grandes, el RaMBaM, en su "Mishné Torá" utiliza una vez la frase "aseret hadevarim", obviamente que refiriendo a "diez locuciones", pues él indubitablemente contaba más mandamientos que dichos (en esta sección de la Torá).
¿Por qué los cristianos tradujeron "Mandamientos", donde no dice tal cosa?
No tengo certeza. Lo más probable es que su desprecio (mal encubierto) hacia el (horriblemente mal denominado) Antiguo Testamento, y hacia las mitzvot, no los dejara advertir con claridad (o no quisieran hacerlo), que literalmente la Torá no mencionaba los tales "diez mandamientos". Pensaron, quizá, "estos son los mandamientos de la "Ley", lo que ya ha sido superado, ¿para qué molestarse en ellos?" (Entre las propias denominaciones cristianas no se ponen de acuerdo en el número y ordenación de estos "mandamientos"; que en definitiva son de EXCLUSIVIDAD del pueblo de Israel, tal como el propio texto lo atestigua: "...que te saqué de la Tierra de Egipto...").
Así pues, el mundo recibió el "testamento" de mano de los cristianos, como letra muerta, y que petrifica, y por eso, tal cual nos lamentamos al comienzo, los judíos muchas veces desconocemos nuestras propias fuentes, y suponemos (con toda la culpable inocencia), que lo que no es nuestro, en realidad sí lo es.
Y suponemos, por ejemplo, que Shabbat es el día de reposo...!!!!!!!
O creemos a pies juntillas que las Aseret HaDiverot no son más que 10 mandamientos...!!!!!!

jueves, 15 de noviembre de 2012

Etica Hebraica y Trípode Etico

Podemos pensar la ética hebraica soportada y sostenida desde un trípode ético, a saber: el Código de los Noájidas, sito en Talmud, versión oralizada de la Ley judía y transmitida por Noaj, Patriarca antediluviano premosaico, quien transmite a sus tres hijos, Sem, Cam y Jafet los principios que valdrán para las setenta Naciones de la Antigüedad; el Decálogo o Código Sinaítico, constituido por los Aseret Hadibrot, que regulan la Ley Mosaica y el Tariag o 613 preceptos que están distribuidos a lo largo de la Ley judía. En virtud de los enlaces insoslayables e indisociables que hacemos en el Seminario de los jueves entre la ética hebraica y el psicoanálisis y/o la ética hebraica con otras éticas es que decidimos incluir algunos enlaces de autores y textos que despliegan estos tres pivotes de normativa. Lo propio con los 13 Principios de la Emuná o Fe judía, desarrollados por Rambam, Rabi Mosché Ben Maimón, filósofo medievalista, eminente por su humanismo, cosmopolitismo y espíritu liberal, aún para codificar la Ley hebraica.


Los 13 principios de la fe

Según Rabí Moshé ben Maimon (Maimonides)

1. Que D-os es el creador de todo lo que existe.

2. Que el Creador es Uno, que siempre lo fue, lo es y lo será.

3. Que el Creador no tiene cuerpo y que ninguna imagen puede representarlo.

4. Que el Creador existía antes que nada existiese y que existirá cuando todo haya desaparecido.

5. Que sólo al Creador es al que debemos servir y alabar, y a ninguna otra existencia.

6. Que los Profetas han sido inspirados por el Creador.

7. Que Moshé fue el mayor de los Profetas y que su profecía es verídica.

8. Que la Torá que actualmente conocemos es la misma que fue revelada a Moshé en el Monte Sinaí.

9. Que la Torá nunca cambió ni cambiará.

10. Que el Creador conoce todos los actos y pensamientos humanos, por más ocultos que sean.

11. Que el Creador compensa con el bien las buenas acciones e inflige castigo por las malas.

12. Que vendrá el Mashiaj, descendiente de David.

13. Que habrá una resurrección cuando así lo dicte la voluntad del
Creador.

http://www.shuljanaruj.com/clase.asp?idclase=78

lunes, 5 de noviembre de 2012

Etica Hebraica y Trípode ético

Podemos pensar la ética hebraica soportada y sostenida desde un trípode ético, a saber: el Código de los Noájidas, sito en Talmud, versión oralizada de la Ley judía y transmitida por Noaj, Patriarca antediluviano premosaico, quien transmite a sus tres hijos, Sem, Cam y Jafet los principios que valdrán para las setenta Naciones de la Antigüedad; el Decálogo o Código Sinaítico, constituido por los Aseret Hadibrot, que regulan la Ley Mosaica y el Tariag o 613 preceptos que están distribuidos a lo largo de la Ley judía. En virtud de los enlaces insoslayables e indisociables que hacemos en el Seminario de los jueves entre la ética hebraica y el psicoanálisis y/o la ética hebraica con otras éticas es que decidimos incluir algunos enlaces de autores y textos que despliegan estos tres pivotes de normativa. Lo propio con los 13 Principios de la Emuná o Fe judía, desarrollados por Rambam, Rabi Mosché Ben Maimón, filósofo medievalista, eminente por su humanismo, cosmopolitismo y espíritu liberal, aún para codificar la Ley hebraica.


1) Las 7 Leyes de Noaj
por el Rab Tzvi Freeman

Firmes, confiables, amplias y abarcadoras son sólo una base. Y sobre esa base, cada pueblo y cada persona deben construir…

De acuerdo con los sabios del Talmud, hay 70 familias con 70 caminos dentro de la gran familia humana. Cada individuo tiene su propia senda dentro de cierta ruta.

Pero hay una base universal para todos nosotros.

El que vive de acuerdo a estas reglas, reconociendo que son lo que D-os pretende de nosotros, es considerado un justo por nuestras Tradición. Esa persona tiene asignada una parte en el mundo ideal del futuro.

Estas son las siete instrucciones, de acuerdo a la antigua Tradición, con un toque de elaboración:

1. Saber que existe un solo D-os, Infinito y Supremo sobre todas las cosas. No remplaces al Ser Supremo por ídolos limitados, ya sean de otros seres, o mismo tú. Incluidos en este mandamiento se encuentran la plegaria, el estudio y la meditación.

2. Respetar al Creador. Por más frustrado o enojado que pudieses estar, jamás expreses tales sentimientos maldiciendo al Creador.

3. No cometer asesinato. Cada ser humano, al igual que Adam (Adán) y Javá (Eva), constituyen un mundo entero. Salvar una vida es salvar un mundo entero. Destruir una vida es destruir un mundo. Ayudar a otros a vivir es un corolario de este principio.

4. Respetar la institución del matrimonio. El matrimonio es un acto divino. La unión de un hombre y una mujer es el reflejo de la unidad de D-os y Su creación. La deshonestidad en el matrimonio es una violación de esa Unidad.

5. No robar. Condúcete honestamente en todas tus transacciones. Confiando en D-os y no en nuestra auto indulgencia, expresamos nuestra fe en Él como Proveedor de la Vida.

6. Respetar a las criaturas de D-os. En los albores de la creación el hombre era el jardinero del Jardín del Edén, "para trabajarlo y protegerlo". Al principio, el hombre tenía prohibido causar daño a los animales. Después del gran diluvio, se le permitió consumir carne, pero con una advertencia: No causar sufrimiento innecesario a animal alguno.

7. Mantener la justicia. La justicia es asunto de D-os, pero a nosotros se nos ha encomendado instituir las leyes necesarias y hacerlas respetar siempre que podamos. Cuando corregimos los errores de la sociedad, actuamos como socios en el acto de sustentar la creación.

Las 7 leyes de Noaj en la Kabalá

Kabala para un mundo mejor

La tradición judía nos enseña que la Torá entregada en el Monte Sinaí contiene mensajes para toda la humanidad, tanto para los judíos como para los no judíos. La Torá establece siete principios de fe (como se explica en el Talmud Sanhedrín 58b). Estos principios son los pilares de la civilización humana y son conocidos como "las siete leyes de Noaj" siendo que todos los seres humanos descendemos de Noaj (Noé). Las leyes son las siguientes:

1. No adorarás ídolos (creer en la unicidad del Creador).
2. No maldecirás al Creador (utilizar apropiadamente el poder del habla).
3. No matarás (respetar la santidad de la vida).
4. No robarás (respetar la propiedad ajena).
5. No cometerás adulterio (respetar el vínculo f! amiliar).
6. No comerás un miembro extraído de un animal que está con vida (respetar las criaturas creadas).
7. Establecerás cortes de justicia (promover los valores morales).

Mamónides, el gran cabalista y maestro de la ley judía que vivió en el siglo 12, explica el trasfondo espiritual contenido en la observancia de estos principios y cómo fueron entregados a toda la humanidad en el Monte Sinaí.
Hoy en día hay muchos grupos activos alrededor del mundo que cumplen fielmente las siete leyes de Noaj y se ven inspirados en las ideas cabalísticas que se reflejan en ellas.

Las 7 Sefirot y las 7 leyes

La Kabalá nos enseña que las siete leyes de Noaj se corresponden con los siete poderes emocionales del alma o Sefirot. Estos son sus nombres y el vínculo con las siete leyes:

Jesed: ("amor, generosidad"), prohibición de adulterio.
Guevurá: ("severidad, fuerza"), prohibición de asesinato.
Tiferet: ("belleza"), prohibi! ción de robo.
Netzaj: ("victoria, eternidad"), prohibición d e idolatría.
Hod: ("esplendor"), prohibición de blasfemia.
Iesod: ("fundamento"), prohibición de comer un miembro extraído de un animal que está con vida o beber su sangre.
Maljut: ("reinado"), establecer cortes de justicia


FUENTE: ORT CAMPUS VIRTUAL