Horario de Atención

Lunes a Viernes de 13.00 a 19.00 hs. 1 Piso de la Sociedad Hebraica Argentina - Sarmiento 2233

viernes, 23 de enero de 2015

Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto

27 de enero 1945 - Liberación de Auschwitz

 

Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo el 27 de enero de 1945. El campo fue establecido en mayo de 1940 en los terrenos de un antiguo cuartel militar polaco. Cámaras de gas comenzaron a funcionar en marzo de 1942.
Hasta la liberación en enero de 1945 fueron conducidos a Auschwitz Birkenau por lo menos 1.3 millones de prisioneros, el 90% de los cuales fueron asesinados inmediatamente después de la llegada.



Los liberadores de Auschwitz encontraron algunos miles de supervivientes, entre ellos niños. Esta foto está sacada de una película que filmó en Auschwitz Alexander Vorontsov, un fotógrafo que acompañó al Ejército Rojo durante la liberación del campo. En la foto aparecen trece niños, siete de los cuales han sido identificados desde entonces, por ellos mismos o por otros.





Fuente: www.yadvashem.org

viernes, 16 de enero de 2015

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

25 de Tevet de 5775

SABRA de MARCOS AGUNIS y GUSTAVO PEREDNIK (fragmento)

El niño Absha había heredado en su hogar un profundo desprecio por el imperio otomano y también desconfianza hacia el imperio alemán. por lo tanto, en el fondo de su corazón, a Absha le importaban un comino tanto el turco que invitaba como el ilustre huésped que llegaba. Pero simultáneamente se produjo otra visita que lo sacudió hasta lo más profundo, tanto a él como a los otros niños de las colonias hebreas. Todos ellos, y los adultos, los habitantes de Hadera, los de Mikve Israel y los biluitas, henchidos de júbilo, se preparaban para la aparición del visionario a quienes algunos consideraban un Mesías. Teodoro Herzl iba a poner su pie en Eretz Israel para, precisamente, entrevistarse con el káiser.
Entre el descreimiento y la conmoción, los judíos se enteraron de que el autor del libro El Estado judío, el hombre del frac y larga barba asiria, el intelectual y dramaturgo que había puesto en marcha la demanda política de reconstruir la patria hebrea, Herzl, ya no sólo aparecería en el diario de noticias discurseando en congresos, sino que ahora anclaría de verdad en el país de la Biblia.
Ellos, que trabajaban duro para crear un país independiente basado en la perseverancia, conocería al optimista de Herzl que ofrecía un posible atajo: conseguir el reconocimiento internacional a la justicia de la causa judía y, a partir de ese reconocimiento, asegurar no ya sólo unas pocas aldeas sufrientes, sino un alud de poblados, carreteras, teatros, universidades, bosques, escuelas e industrias. Quedaba por demostrar si el atajo era quimérico o si la historia dispensaría sorpresas; si la realidad reservaba regalos impensados o si el dramaturgo vienés elucubraba una más de sus fantasías. El hombre del frac seguía presentando su proyecto ante cada rey, sultán, papa y presidente que abriera sus oídos. Y por su parte, Lolik, Fanny y la Primera Aliá persistían en su alucinado reclamo de frutos a las piedras.

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Sabra es la novela que publicaron recientemente Marcos Aguinis y Gustavo Perednik. En ella se narra la historia de Absalom (Absha) Feinberg a través de la voz de un "detective histórico" que en 1967 se empecina en investigar la muerte del protagonista y las múltiples claves que dejó sembradas a su paso. Feinberg fue un joven que hizo historia, vivió aventuras en el desierto, en la París de la belle époque y allanó el avance del ejército libertador británico en la Primera Guerra Mundial.
Esta apasionante historia nos acerca a un mundo a la vez cercano y exótico, estudiado y desconocido, de espionaje audaz y de crueles batallas, de pertinaz idealismo y de una sensibilidad que exalta la condición humana.

viernes, 9 de enero de 2015

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

18 de Tevet de 5775
El verano del setenta y seis
de Etgar Keret

En el verano del setenta y seis hicimos obras en casa y añadimos un cuarto de baño más. Ese fue el cuarto de baño privado de mi madre, con baldosines verdes, unos visillos blancos y una especie de tablilla para escribir que se podía poner sobre las rodillas para hacer crucigramas. La puerta del cuarto de baño nuevo no tenía cerrojo, porque sólo era de mi madre y de cualquier forma nadie más tenía permiso para entrar. Aquel verano fuimos muy felices. Mi hermana, que era la mejor amiga de Rina Mor, Miss Universo, se casó con un dentista muy majo que había inmigrado de Sudáfrica y se fueron a vivir a Raanana. Mi hermano mayor se licenció en el ejército y consiguió un trabajo como agente de seguridad de El Al. Mi padre ganó un montón de dinero. Mi padre ganó un montón de dinero con las acciones de las prospecciones del petróleo y pasó a formar parte como socio de la empresa propietaria del parque de atracciones. Mientras que yo me pasaba los días obligando a los demás a hacerme regalos.
“Personas diferentes – sueños diferentes”, eso es lo que ponía en el catálogo de productos del extranjero del que yo me dedicaba a escoger mis sorpresas. Todo estaba allí, desde la pistola que dispara patatas hasta muñecos de tamaño natural del hombre araña. Y es que cada vez que mi hermano volaba a Estados Unidos, me dejaba escoger una cosa del catálogo. Los niños del barrio me tenían verdadera admiración por mis juguetes nuevos y me hacían caso en todo. Los viernes por la tarde íbamos toda la clase al parque Leumí a jugar al béisbol con el bate y el guante que me había traído mi hermano. Yo era el número uno, porque Jeremy, el marido de mi hermana, me había enseñado a lanzar la pelota con tal efecto que nadie era capaz de batearla.
A mi alrededor podían suceder cosas terribles, pero a mí no me afectaban en absoluto. En el mar Báltico tres marineros se habían comido a su capitán, a la madre de alguien de mi colegio le amputaron las tetas, el hermano de Dalit se mató accidentalmente en unos ejercicios militares. Einat Moser, que era la niña más guapa de la clase aceptó, y sin pedirles consejo a sus amigas, la proposición que le hice de que fuéramos novios.
Mi hermano dijo que esperaba con ansias que llegara mi cumpleaños para llevarme, como regalo, de viaje al extranjero. Entre tanto, los días de fiesta, nos llevaba a Einat y a mí al parque de atracciones en su Prinz azul, y yo les decía a los empleados que era el hijo de Schwartz y entonces nos dejaban subir gratis a todas las atracciones.
Para las fiestas íbamos a Zikron a casa del abuelo Reubén y él me estrechaba la mano con tanta fuerza que yo arrancaba a llorar, y entonces él me gritaba que era un mimado y que tenía que aprender a dar la mano como la da un hombre. El abuelo siempre le decía a mi madre que me había educado muy mal, que no me había preparado para la vida como era debido. Y mi madre siempre se disculpaba y le decía que justamente sí me había preparado para ella, pero que lo que pasaba era que la vida de hoy no se parecía en nada a la de antes. Que hoy ya no hacía falta saber preparar cócteles molotov con alcohol de quemar y clavos, ni matar para comer, que bastaba con aprender a disfrutar de la vida. Pero el abuelo insistía, tan testarudo como siempre. Me pellizcaba la oreja y me susurraba que para saber disfrutar, también había que saber lo que era sufrir. Porque si no, no servía de nada. La verdad es que yo lo intentaba, sólo que la vida era tan bonita entonces, en el verano del setenta y seis, que por mucho que me esforzaba, no conseguía sufrir por nada.
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De: Keret, Etgar, La chica sobre la nevera y otros relatos, Siruela, Madrid, 2006.

Etgar Keret nació en Tel Aviv en 1967.  Es un escritor de cuentos cortos, guionista de televisión y director de cine israelí, considerado el máximo exponente de la narrativa moderna en hebreo, por su empleo del lenguaje corriente para contar historias donde la vida cotidiana, el humor negro, el surrealismo, lo grotesco y lo infantil forman parte de un mismo universo.
Sus cuentos, consumidos masivamente en Israel por un público mayoritariamente adolescente, se han traducido a más de diez idiomas. En tanto, su carrera cinematográfica es muy promisoria. 

jueves, 8 de enero de 2015

Novedades en Biblioteca

- Rebelión de los oficios inútiles de Daniel Ferreira (Premio Clarín de Novela 2014)
- Fuera de la jaula de Fernanda García Lao
- Por el sendero de las lágrimas de Gloria Casañas
- Jasy de Florencia Bonelli
- El puñal de Jorge Fernández Díaz














- El estudiante de John Katzenbach
- Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre (Premio Goncourt 2013) 
- Las siete cajas de Dory Sontheimer
- La simetría de los deseos de Eshkol Nevo




                                                              

viernes, 2 de enero de 2015

MIsceláneas judías para la pausa del Sábado

11 de Tevet de 5775
 
Balada del judío que llegó del gris al azul
de Itzik Manguer *

El gris amanecer se posó descalzo en el patio
y golpeó en la ventana más pobre,

y despertó del sueño el pobre judío
y vistió sus ropas grises.

Cargó en sus hombros el zurrón de mendigo
y tomó en la mano su bastón gris,

y así, los dos, él y el bastón,
se encaminaron con pasos lentos por el camino gris.

Camina y camina y el gris se torna
cada vez más espeso y pesado como plomo;

se entristece el pobre judío gris
y en sus ojos centellea una lágrima.

Una lágrima grande que rueda lentamente
y cae silenciosa en su barba gris;

la barba gris del judío se torna azul
por la fina, plateada luz de la lágrima.

Pero ¿cuánto dura la luz plateada de una lágrima?
Breves momentos y desaparece.

El judío se detiene ante un árbol gris
y reza en voz alta una plegaria:

“¡Creador del mundo! Borra lo gris
de todos mis caminos. Y que sean

mi errar y ambular por este mundo Tuyo
radiantes y luminosos.”

Concluida la plegaria, aliviado el corazón,
y esta plegaria – una mariposa azul -

aletea delante de él, un puntito azul
en un paisaje que va de gris en gris.

El pobre judío sigue su camino y ve
que entre las rutas se erige

una hostería gris y en el umbral
una rubia mujer vestida de azul.

Los ojos del judío se agrandan sedientos
y su mirada bebe todo el azul.

Y dice la rubia mujer: “Que Dios os ayude, Reb Id (1),
seguramente estáis cansado del camino,

entrad entonces por un momento a nuestra casa,
tenemos suficiente pan y vino.”

El judío abre la puerta con manos cansadas
y ve encaladas paredes pintadas de azul.

En el rincón está sentado el dueño de la casa
teniendo en sus brazos a su benjamín,

al que narra un cuento del reino azul
rodeado por doquier por un río azul.

Lo escucha el judío y cansado del azul
cae en un sueño, cansado del azul.

El sueño teje un camino, y éste es azul,
y el bastón es azul, el zurrón es azul.

Y el pájaro, que pasa volando, es azul,
y azules son el campo, el bosque y el río.

Pasmado mira el tabernero, y mira su mujer,
cómo del judío desborda el azul

y llena la habitación y rebosa
y envuelve con azul toda la casa.

¿Quién llora? ¿Oyes? Afuera llora
el camino gris, tal como llora un niño:

“¿Por qué el judío me dejó solo,
afuera, desamparado a merced del viento?”

El tabernero despierta al judío: “Despertad, Reb Id,
afuera os espera el camino!”

Sonríe el judío soñando: justito
llegó al portón del reino azul.

He aquí que abre el portón y ve
en el valle las tres ciudades azules.

Pasmado mira el tabernero y mira su mujer,
como del judío desborda el azul

y llena la habitación y rebosa
e inunda en el azul a toda la casa.

Y lo azul se torna murmullo y tartamudeo y vuelo,
y susurro y ruido y canto del más allá;

se torna hoja y rama y tronco y árbol
y nube y bosque y sueño que supera a otro sueño.

Y lo azul se torna ola y río y mar,
concepción del misterio y su rima sagrada

se torna paso y taconeo y danza y alegría,
se torna dicha suprema y eternidad.

Se torna centelleo y brillo y rayo y luz,
se torna sombra y sustancia y se torna rostro.

Pasmado mira el tabernero y mira su mujer,
cómo el judío desborda el azul

y llena la habitación y rebosa
y envuelve de azul toda la casa
y................................................


(1) Textualmente “Rabí Judío”, es una manera de dirigirse respetuosamente a un judío cuyo nombre se desconoce.
Traducción: Simja Sneh
 
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* Itzik Manguer nació en 1901 en Chernovitz, su padre era sastre y sustentaba el hoga con grandes dificultades. Su trayectoria en la poesía idish tiene un profundo calor popular y se nutre en los folklores judío y eslavo. Su obra, que incluye poemas y baladas, fue escribiéndose a lo largo de de una vida vagabunda, cuyo último puerto fuera Tel Aviv, ciudad a la que arribó en medio de homenajes oficiales, en 1967 y donde falleció dos años más tarde.

Esta balada fue extraída del libro "Pájaros nocturnos" (AMIA, 1975), prologado por Ernesto Sábato que escribió:

"En el comienzo de este siglo apocalíptico, señalado para el mayor y más bárbaro exterminio de su raza, nacía Itzik Manguer en un ghetto cualquiera de la Europa Oriental. Y allí creció, entre las angustias y alegrías de ese misterioso pueblo, capaz de volver a reír y bailar sobre las cenizas del último pogrom. El destino no le ahorrará ni dolor, ni pobreza, ni exilio, ni enfermedad, pues Dios pone a prueba el temple de los que un día deberán cantar y llorar el corazón del hombre...
Así, a través de su espíritu mediador, recibimos la palabra del gran poeta remoto.Que con la lengua de judío, cantando sus esperanzas y desventuras de judío, con nostalgia y meditación de judío, nos hablaba finalmente de cada uno de nosotros, de los interrogantes últimos de cualquier ser que espera, siente, ama y sufre en cualquier lugar de la tierra."

martes, 30 de diciembre de 2014

La Biblioteca recomienda

Muerte en Estambul de Petros Markaris
 
Muerte en Estambul es una novela marcada por su contexto. Nada tendría de especial la desaparación de
una ciudadana ateniense que se esconde en la ciudad turca y que va dejando un rastro de muerte a su paso. Kostas Jaritos, el famoso comisario de Petros Markaris, se ve atrapado en la investigación de unas misteriosas muertes por envenenamiento y la búsqueda de su autora. Y para ello deberá tirar de un hilo fino de vagos recuerdos. Entrevistará a parientes, conocidos y vecinos cada uno con su propia historia llena de penurias y vicisitudes personales. Descubriremos los terribles sucesos de septiembre de 1955, el éxodo de la comunidad griega, lo que motivó al resto a quedarse y las difíciles relaciones entre turcos, armenios y judíos y sus diferencias culturales. Entretanto recorremos la zona histórica de una de las ciudades más bellas de Europa. E incluso de una forma muy delicada pero no por ello menos contundente, Petros Márkaris (Estambul, 1937) halla el modo de manifestar como la Europa occidental lanza una mirada contradictoria, inconsistente y dotada de cierta hipocresía en lo que a la teoría de las libertades se refiere en el trato a sus minorías étnicas.

El vientre de la ballena de Javier Cercas

Casi veinte años después de la publicación de El vientre de la ballena, Javier Cercas (España, 1962), convertido ya en uno de los escritores fundamentales del panorama europeo, se propone revisar el libro del novelista que fue y enfrentarse a sus propios orígenes. El resultado es una novela a la vez reconocible y nueva, donde la sabiduría y la eficacia del autor maduro aciertan a potenciar la frescura y el humor del joven.
De ese modo, la tragicómica experiencia del treintañero Tomás, inmerso en una transformación vital tan profunda como la de Jonás en el vientre de la ballena, da pie a un relato extraordinario, hilarante y melancólico, poblado de personajes inolvidables, por el que el lector avanza como por una irónica novela de aprendizaje en la que sólo se puede aprender, si se aceptan la inextricable complejidad de las relaciones humanas, las perplejidades del corazón y los espejismos de la felicidad.

El intenso calor de la luna de Gioconda Belli

Tras dedicarse por entero a formar una familia, dejando atrás proyectos profesionales,
Emma llega a la madurez de sus 48 años. Sus dos hijos ya se han marchado de casa y la relación con su marido ha perdido el encanto de los primeros años. Cuando su cuerpo muestra los primeros signos de cambio, Emma se angustia y teme perder los atributos de su feminidad. En medio de una vorágine de pensamientos negativos, un hecho fortuito la lleva a entrar en contacto con una realidad ajena a la suya donde encuentra una inesperada pasión que cuestiona su apacible rutina y la lleva a descubrir las posibilidades de realización de esta nueva etapa de su vida.
El intenso calor de la luna cuenta la historia de Emma, un personaje flaubertiano que se rebela contra el papel que le impone la sociedad a la mujer madura. Gioconda Belli, la reconocida escritora nicaragüense, explora la identidad femenina, cuando la mujer debe ir más allá de los mitos que centran su valor en la belleza juvenil y la fertilidad, para descubrir un nuevo erotismo y el poder de ser ella misma.

Literatura juvenil

Caídos del mapa de María Inés Falconi



Caídos del Mapa es una novela infantil escrita por María Ines Falconi, y es el primero de la serie de libros Caídos del mapa. Fue publicado por primera vez en marzo de 1995 por la editorial argentina Ediciones Quipu. De la saga Caídos del Mapa, que sigue la historia de la amistad entre cuatro adolescentes, se han publicado once novelas que se encuentran a disposición en nuestra Biblioteca.
María Inés Falconi escribe cuentos, teatro y novelas para chicos y adolescentes. Lleva publicadas y/o estrenadas más de 50 obras en Argentina y otros países de habla hispana. Varias de estas obras han sido traducidas a otros idiomas y ha recibido premios nacionales e internacionales.

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Estos libros se encuentran a disposición de los socios en nuestra Biblioteca (Sede Sarmiento y Pilar)









viernes, 19 de diciembre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

En estos días de Januca,
un fragmento de "Historia del pueblo judío" dirigida por H. H. Ben Sasson.
JAG HAURIM SAMEAJ!!!

Significado de la rebelión asmonea

A lo largo de Judea y la Samaria meridional, entre el grupo que había actuado en el desierto desde los primeros cambios gubernamentales introducidos en Jerusalén, y entre la población rural judía del norte de Judea y la llanura de Lida, comenzó a formarse un poderoso movimiento de resistencia contra las autoridades sirias. El movimiento, bajo el mando de los asmoneos, una familia sacerdotal que vivía en Modiín, en el distrito de Lida, encabezada por un sacerdote llamado Matatías, no tardó mucho en convertirse en una poderosa fuerza de combate. La familia asmonea, que pertenecía a la guardia de Yoarib, era muy respetada en los círculos judíos y servía de ejemplo y fuente de inspiración para las masas. Durante los ciento treinta años siguientes los asmoneos ocuparon el centro de la historia judía.
Los judíos leales a su fe tuvieron que afrontar de cuando en cuando severas pruebas, como las que sufrieron durante la persecusión de los profetas del Señor en los tiempos de Ajab y Jezabel, y durante el reinado de Manasés, cuando se impusieron por la fuerza cultos extranjeros. Pero parece que el judaísmo nunca corrió tal peligro de extinción total como durante las sitemáticas e implacables persecusiones sancionadas por los decretos de Antíoco Epífanes. La gran mayoría de la nación vivía en esa época bajo la dominación seléucida, ya fuera en Palestina o en otros lugares. Aunque también había judíos fuera de las fronteras del reino seléucida, en Egipto, Cirene, Asia Menor y en regiones del Oriente Medio que no se encontraban por aquel entonces bajo el dominio de Antíoco, es dudoso que esas comunidades fueran lo suficientemente fuertes, tanto en lo material como en lo espiritual, como para conservar la vida de la nación o renovarla, en el caso de que el centro palestino quedara destruido o perdiera su identidad. La existencia de la nación judía, con el enorme impacto que estaba destinada a tener en la historia del mundo, quedó asegurada gracias a la lucha de los asmoneos y a la valiente postura asumida por el pueblo de Judea en el cuarto decenio del siglo II a.C.
…El primer choque entre los asmoneos y las fuerzas reales se produjo cuando estas últimas llegaron a Modiín para obligar a la población a participar de un sacrificio pagano. Matatías, el jefe de la familia, reaccionó con la mayor determinación:

A lo que contestó Matatías, diciendo con alta voz: “Aunque todas las naciones que forman el imperio abandonen el culto de sus padres y se sometan a vuestros mandatos, yo y mis hijos y mis hermanos viviremos en la alianza de nuestros padres. Líbrenos Dios de abandonar la Ley y sus preceptos.” 
(I Macabeos II, 19/21)

...Después de la muerte de Matatías, la dirección de la rebelión pasó a manos de sus hijos, entre los cuales se destacó por su talento militar Judas, conocido con el nombre de Macabeo.
...Judas Macabeo, ahora a la cabeza de un ejército resplandeciente de victoria, se preparó para tomar Jerusalén... cosa que consiguió en el mes de kislev (diciembre) del año 164... La conquista de Jerusalén representaba el triunfo completo de la rebelión. Una sola guarnición enemiga, encerrada en el Acra, continuaba resistiendo. Se purificó el Templo, se abolió el culto pagano y se confiaron los servicios a sacerdotes asmoneos, aunque Judas no asumió la dignidad de sumo sacerdote. En recuerdo de la purificación del Templo se instituyó la festividad anual de Janucá.

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miércoles, 19 de noviembre de 2014

La Biblioteca recomienda a Patrick Modiano

Premio Nobel de Literatura 2014

El lugar de la estrella
Esta es la primer novela de Patrick Modiano (1945), publicada en 1968. Con ella inaugura la llamada Trilogía de la ocupación, donde cuenta la vida en la capital francesa bajo dominio nazi con arrojo y desparpajo, con un sentido crítico y un humor más negro que el de cualquier surrealista. "No es la ocupación histórica la que describo", ha dicho, "es la luz incierta de mis orígenes. Ese ambiente donde todo se derrumba, donde todo vacila".
Modiano, descendiente de judíos de Tesalónica, entró magníficamente a la literatura francesa hace 40 años. Es característico de sus obras la parodia a la persecución y al victimismo racial, a través de una narrativa arriesgada, divertida, brillante, digna de todos los premios que ostenta, y con el poder para cuestionar desde la total incerteza los grandes valores y monumentos de su famosa patria.


En el café de la juventud perdida
París, años ´60. En el café Condé se reúnen poetas malditos, futuros situacionistas, y estudiantes fascinados por la bohemia parisina. Y aunque la nostalgia de aquellos años perdidos parecería ser el tema central de la novela, Modiano le da un giro sorprendente. Porque En el café de la juventud perdida es también una novela de misterio. Todos los personajes, todas las historias, confluyen en la enigmática Louki, la hija de una trabajadora del Moulin-Rouge. Modiano recrea, alrededor de su fascinante y conmovedora figura, el París de su juventud, al mismo tiempo que construye con su estilo inconfundible una hermosísima novela sobre el poder de la memoria y la búsqueda de la identidad, dos grandes ejes de la obra del escritor francés.     


La hierba de las noches
En La hierba de las noches, Modiano nos invita, como en otras de sus novelas, a un intenso viaje por un París espectral. La ciudad se configura como una geografía interior, hecha de capas de tiempo que se
confunden y entremezclan en esa evocación y búsqueda del tiempo perdido que hace Jean, el protagonista de la novela, escritor y tal vez álter ego del propio Modiano. Jean reconstruye en su escritura los fragmentos de su juventud, en los años sesenta, capturados en una libreta negra; y traza una ruta, que oscila entre el hoy y el ayer, siguiendo la pista de una turbia historia de tintes policiales –en la que aparece un leitmotiv del universo modianesco, la exploración del pútrido territorio de la Ocupación– pero también el recuerdo de Dannie, un viejo amor.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

21 de Jeshvan de 5775
 
Los hermanos Ashkenazi (fragmento)
de Israel Yehoshúa Singer
 
Abraham Hersh separó a los mellizos inscribiendo a cada uno en un jéder distinto. Aunque solo unos pocos minutos los separaban, en capacidad mental la diferencia entre ellos se cifraba en años.
Jacob Búnem era un niño normal para su edad, un alumno del montón que no daba muestras de ser una promesa excepcional. Aprendía con gran esfuerzo sus lecciones de la Guemará y las memorizaba a fin de demostrar algún progreso cuando su padre lo examinaba tras la siesta del sábado.
-Bueno, qué le vamos a hacer - gruñía Abraham Hersh, no demasiado satisfecho con los avances de su hijo-. Ve y dile a tu madre que te dé la merienda, y procura hacerlo mejor la próxima vez.
Jacob Búnem notaba que había defraudado a su padre y una sombra atravesaba su alegre semblante, pero sólo por un momento. En cuanto su madre ponía delante de él unas galletas y la compota de ciruelas, volvía a ser el mismo y hasta le entraban ganas de reír sin razón aparente.
Distinto era el caso de Simja Meir. Se trataba de un prodigio, y cuando su padre advirtió que el nivel del muchacho superaba la capacidad del maestro, lo sacó del jéder y se lo encomendó a Baruj Wolf de Leczyca, instructor de chicos que llegaban a la mayoría de edad religiosa y aun mayores, jóvenes ya apalabrados para el matrimonio.
Cada sábado, Baruj Wolf llegaba a la casa de Abraham Hersh para examinar a su alumno. Mientras se bebía varios litros de té caliente, servido de una jarra de cerámica envuelta en paños para conservar el calor, intentaba una y otra vez pillar a Simja Meir con preguntas capciosas y escollos, que el niño salvaba sin esfuerzo. Ríos de sudor corrían por la cara de Baruj Wolf, de resultas del té caliente y de la sabiduría del muchacho.
- Señor Abraham Hersh - murmuró un día al oído del padre en un tono que el niño fácilmente podía oír -. Está usted criando un genio, una mente prodigiosa.
Abraham Hersh se sintió feliz, pero eso no lo tranquilizaba.
- Asegúrese de que sea temeroso de Dios, reb Baruj Wolf - le recalcó al maestro-, un judío decente.
Nunca olvidaba aquella predicción del rebbe de Warka, según la cual su progenie sería de hombres ricos, pero que no decía nada acerca de que también serían judíos temerosos de Dios. Ello le inquietaba más en relación con Simja Meir que con Jacob Búnem. Precisamente el hecho de que el niño fuese un genio le asustaba. Mostraba rasgos que preocupaban al padre. El muchacho quería saberlo todo. Metía la nariz en todas partes; era inquisitivo, exigente e incansable. Abraham Hersh sabía que así se comportaban todos los niños prodigio, pero no por ello se sentía más tranquilo. Estaba convencido de que más importante era obedecer a Dios que ser un buen estudiante de la Torá, y mejor ser un judío sencillo y devoto que un gran estudioso que descuida la propia fe.
Mandó a Simja Meir a la cocina para tomar su merienda del sábado, a fin de cambiar unas últimas palabras con el maestro, no sin antes recordar a su hijo:
- No olvides decir la bendición. ¡Y no la recites aprisa, pronuncia cada palabra con claridad! - Se volvió hacia Baruj Wolf con un suspiro-. No eluda utilizar la vara. El niño necesita una mano firma.
Abraham Hersh había puesto premeditadamente a Simja Meir a cargo de Baruj Wolf de Leczyca. La madre se había opuesto con firmeza a ello, ya que el maestro era conocido en todo Lodz como un tirano que introducía a golpes las enseñanzas en sus alumnos, a algunos de los cuales había llegado a lisiar. Además, los retenía demasiadas horas, desde el amanecer hasta muy tarde por la noche. Los jueves no se marchaban a dormir, sino que permanecían estudiando toda la noche hasta la mañana siguiente. Por otra parte, no sólo les enseñaba la Guemará y la exégesis sino también los comentarios de diversos autores y, lo que era aún más importante, los suyos propios.
Como de costumbre, Abraham Hersh prescindía de lo que una mujer pudiera decir. Le acuciaba el deseo de que al muchacho se le sometiera al yugo del judaísmo, y nadie mejor para ello que Baruj Wolf de Leczyca.

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Israel Yehoshúa Singer nació en Bilgoraj (Polonia) en 1893 y murió en Nueva York en 1944. Hermano mayor de Isaac Bashevis Singer, pasó su infancia en Varsovia, donde el padre era rabino, pero abandonó pronto la casa paterna para dedicarse a la pintura. Desde 1918 y hasta 1921 se unió a los escritores en yiddish del "grupo de Kiev". Convertido en uno de los intelectuales más notables de Varsovia, en 1933 partió a Estados Unidos y se consolidó allí con títulos como Perla y otros relatos (1922) y Yoshe Kalb (1932), al tiempo que trabajaba como colaborador destacado del periódico en yiddish de Nueva York Der Forverts. Allí publicó Los hermanos Ashkenazi en 1937. En 1946 aparecieron sus memorias póstumas.

Hebraica en La Noche de los Museos



HEBRAICA Y LA CREACIÓN

Programa:
20.00 hs. Apertura y visita guiada a los murales de Hebraica.
(Las visitas guiadas a cargo de Julio Sapollnik y Gerardo Mazur se realizarán cada hora y media.

20.30 hs. Conjunto de danzas “Masmeret”.

21.00 hs. Lectura de poemas de Jorge Luis Borges, Eliahu Toker y Manuela Fingueret
a cargo del actor Pepe Novoa.

21.30 hs. Conjunto de danzas “Darkeinu”

22.00 hs. Mirta Kupferminc presenta su exposición de grabados “Las manos que dan”

22.30 hs. Coro SHArim

23.00 hs. Coro Trilce de la Dirección General del Libro (GCBA) - “Músicos oyendo poesías”

23.30 hs. “Los Tenores Latinos” celebrando en La Noche de los Museos en Hebraica,
sus 20 años de actuaciones.

00.00 hs. Micaela Epelbaum interpreta canciones de María Elena Walsh y Eladia Blazquez.

00.30 hs. Orquesta Sinfónica Juvenil del Centro. Obras clásicas y populares.

Sábado 15 de Noviembre de 20.00 a 03.00 hs.
Sede Sarmiento.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

14 de Jeshvan de 5775

Cuentos glaciares de Jacques Sternberg*

El túnel

Cuando, al cabo de dos días y dos noches, los viajeros comprendieron que el tren no había salido todavía del túnel, empezaron a inquietarse. Tenían hambre y sed, además.
- ¿Quién es el responsable de este tren? - quiso saber alguien.
Nadie supo responder. Nadie había vuelto a verlo desde la víspera.
- Viajo a menudo en este tren - dijo un viajero - y nunca antes pasamos por ningún túnel.
Tuve entonces un extraño presentimiento. Antes de que el tren se metiera en el túnel, me hallaba en el pasillo, viendo el paisaje. Y en aquel momento, recordé, el tren cruzaba una llanura tan vasta que no se veía por ningún lado ni una colina ni un valle.
Una pregunta me asaltó de pronto: ¿en qué dirección estaría construido el túnel?


La nada

La escena no representa nada. La acción no transcurre en ningún lado. Más aún, no hay ninguna acción. Tampoco personaje alguno. Nadie dice una palabra, por lo tanto.
El telón no se alza aún ya que está en la tintorería.
Difícil decir si la sala se halla colmada o desierta: es que no ha sido construida aún. Y por ahora no se prevé construirla. ¿Se hará un día? Quién sabe.
En cuanto al autor, que esta mañana había decidido escribir la obra, ha muerto esta misma tarde.

Traducción: Eduardo Berti
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Jacques Sternberg (1923-2006) nació en Bélgica, en el seno de una familia judía de origen ruso.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, tras la muerte de su padre en el campo nazi de Majdanek, se instaló en París e inició una muy prolífica carrera literaria que abarcó obras de teatro, guiones de cine, novelas y alrededor de mil quinientos cuentos.
En los casi trescientos breves e inquietantes cuentos que fueron incluidos en Cuentos glaciares, pueden advertirse resonancias de Kafka o Cortázar. Con una mirada cruel, humorística y absurda, Sternberg cuestiona lo establecido y refleja el mundo en un espejo tan deformante como asombroso.

Presentación de revista "Tamaño Oficio" n° 38

En homenaje a la escritora Lucila Févola, quien fue su fundadora
y directora hasta su fallecimiento en 2013.

A cargo de la escritora María Adela Renard.
En representación del grupo editor, Julio Aranda y Osvaldo Spoltore.

Con lectura de textos de la pieza teatral “El subterráneo” de Lucila Févola,
a cargo de los actores Beatriz Dos Santos, Dora Mills, Santiago Ojea y Carlos Vanadía
Coordinador: Carlos Vanadía
Presenta: Gerardo Mazur

Martes 11 de noviembre, a las 19,00 hs.
Café Literario
Sarmiento 2233, CABA
Entrada libre

martes, 4 de noviembre de 2014

19° aniversario del asesinato de Itzjak Rabin

Su último discurso pronunciado en la Manifestación en favor del Proceso de Paz, celebrada en la Plaza Maljei Israel 
Tel Aviv, 4 de noviembre de 1995

Permítanme decir que estoy profundamente conmovido. Deseo agradecer a cada uno de ustedes el haber venido hoy aquí para oponerse a la violencia y manifestar su apoyo a la paz. Este gobierno, que tengo el privilegio de encabezar junto con mi amigo Shimon Peres, decidió darle una oportunidad a la paz. Una paz que solucionará casi todos los problemas de Israel.

Fui militar durante 27 años. Luché cuando la paz no tenía posibilidades. Creo que ahora las tiene, y muchas. Debemos aprovechar esto en nombre de todos los que están aquí presentes y en nombre de los que no están aquí, que son muchos. Siempre creí que la mayoría de la gente quiere la paz y está dispuesta a asumir riesgos por la paz. Con su presencia han demostrado, junto con muchos otros que no vinieron, que el pueblo realmente desea la paz y se opone a la violencia.

La violencia erosiona los cimientos de la democracia israelí, la violencia debe ser censurada y aislada. Ese no es el camino del Estado de Israel. En una democracia puede haber diferencias, pero la decisión final debe tomarse en elecciones democráticas, como en las elecciones de 1992, que nos otorgaron un mandato para hacer lo que estamos haciendo. Y seguiremos así.

Quiero decir que estoy orgulloso de que representantes de los países con los que hemos firmado la paz estén presente hoy con nosotros, y seguirán a nuestro lado: Egipto, Jordania y Marruecos, que nos abrieron el camino a la paz. Deseo dar las gracias al presidente de Egipto, al rey de Jordania y al rey de Marruecos, que han enviado aquí representantes para participar con nosotros en nuestra marcha hacia la paz.

Pero, más que nada, en los más de tres años de existencia de este gobierno, el pueblo israelí ha demostrado que es posible hacer la paz, que la paz abre las puertas a una economía y una sociedad mejores, que la paz no es sólo una plegaria. La paz está antes que todo en nuestros rezos, pero es también la aspiración del pueblo judío, una genuina aspiración por la paz.
Sabemos que hay enemigos de la paz que están tratando de herirnos con el fin de torpedear su proceso.

Quiero decir, sin embargo, que hemos encontrado un socio para la paz también en el pueblo palestino. La OLP, que era nuestra mayor enemiga, ya no se dedica al terrorismo. Sin socios para la paz, ésta no puede existir. Exigiremos que pongan todo de su parte para la paz, así como nosotros haremos lo nuestro, a fin de solucionar el aspecto más complicado, más prolongado y cargado de emociones del conflicto árabe-israelí: el problema palestino-israelí.

Este es un camino lleno de dificultades y dolor. Para Israel, no hay camino sin dolor, pero el camino de la paz es preferible al camino de la guerra.
Esto se lo digo como ex-militar, como un hombre que es hoy ministro de Defensa y ve el dolor de las familias y los soldados de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI). Por ellos, por nuestros hijos y, en mi caso, por nuestros nietos, quiero que el gobierno busque exhaustivamente cada apertura, cada posibilidad de promover y lograr una paz global. Incluso con Siria será posible hacer la paz.

Esta manifestación debe enviar un mensaje al pueblo israelí, al pueblo judío de todo el mundo, a los muchos pueblos del mundo árabe y, de hecho, a todo el mundo, de que el pueblo israelí quiere la paz y la apoya. Por todo esto, les doy las gracias”.


Fuente: http://www.bamah.org

viernes, 31 de octubre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

7 de Jeshvan de 5775

Piedra por piedra (fragmento)
de Batya Gur

Ella empezó a venir en el otoño y no dejó de hacerlo ni una noche. Boris Tabashnik, el vigilante nocturno empleado por el moshav, se acordaba perfectamente de la primera vez, porque había caído una lluvia breve y repentina, y antes de que empezara a llover había lucido una luna diluida en un halo borroso, como en las noches de siroco, una luna que asomaba por entre las nubes pesadas y rojizas.
También esa noche, como todas las demás desde el otoño, Boris vio a la mujer al final del estrecho camino interior paralelo al vallado - el que rodea el moshav hasta llegar al cementerio - aproximarse a la farola grande que ilumina el portón automático que se cierra cada tarde al oscurecer. Como todas las noches de los últimos meses la miró cuando pasaba bajo la farola, hasta que se fue alejando. Estaba sentado en la silla de madera que había colocado junto a la puerta de hierro marrón abierta a la oscuridad, como si la estuviera esperando. A medida que las noches iban pasando la figura de ella, que aparecía siempre entre la media noche y la una de la madrugada, se iba convirtiendo en la señal para hacer la primera pausa en la guardia de una noche de trabajo, para poner a hervir el agua del café y sentarse al escritorio. El regreso de ella caminando por aquella carretera, unas veces al cabo de dos horas y otras al amanecer, cuando la noche empezaba a palidecer, le hacía levantar la vista del asiento de madera, junto a la desvencijada mesa, hacia la ventana estrecha que miraba al exterior, convirtiéndose eso también en señal de algo, como una especie de muesca en el tiempo: unas veces como recordatorio para estirar un poco los músculos y otras como un impulso para salir a la carretera, dar una vuelta alrededor del moshav y cerciorarse de que todo estaba en orden.
A medida que iban pasando las noches reconocía en su interior la esperanza de que ella apareciera de nuevo. Durante las últimas noches, desde que le había visto el rostro a la luz del día, su agitación iba en aumento al verla aparecer caminando. Nunca volvía la cabeza hacia él cuando pasaba por delante de la entrada iluminada de la garita. Tampoco esa noche. Boris volvió a sentir ahora que la habitación entera, tan estrecha e inhóspita, con sus resplandecientes paredes blancas y la cama de hierro con el viejo colchón cubierto por una colcha naranja peluda y áspera, se convertía, en el momento en el que ella pasaba a poca distancia, en una especie de entregado centinela que proyectaba una silueta oblicua sobre la oscuridad del exterior.
Había estado lloviendo durante toda la última semana y el cuerpo alargado de espalda encorvada y cabeza gacha, con unas botas negras que a cada paso desgajaba el barro que cubría el camino, se movía con una pesadez mucho más patente que de costumbre. Al pasar bajo la farola que había junto al portón automático, la luz se proyectó sobre lo que primero pareció una joroba, pero que ahora, a la luz del foco, resultó ser una mochila grande y oscura que le cubría la espalda y los hombros. Con las dos manos sujetaba un cilindro largo y grueso oculto por un envoltorio blanco. A pesar de que su paso era firme y de que tenía el andar propio de quien sabe adónde se dirige, y a pesar también de que ahora Boris ya sabía que la mujer había nacido en el moshav en una familia respetable y veterana en el lugar, esta vez despertó en él, quizá por la carga que llevaba en las manos, que desde lejos parecía pesada, y por la mochila, una sensación de camaradería mezclada con piedad, como si estuviera ante una refugiada.

Batya Gur, Piedra por piedra, Editorial Siruela, Madrid, 2005.

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Batya Gur (Tel Aviv, 1947 - Jerusalén, 2005) se doctoró en Literatura Hebrea por la Universidad Hebrea
de Jerusalen, donde fue profesora durante más de 20 años. Ha publicado varias novelas que pertenecen a la serie policiaca de Michael Ohayon, por las que es muy conocida entre los lectores de habla hispana. 

Piedra por piedra no corresponde a esa serie, pero como en aquellas, Batya Gur pone al descubierto las contradicciones de la sociedad israelí y examina los conflictos de su país.




viernes, 24 de octubre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

30 de Tishrei de 5775

POEMA INFINITO
de Yehuda Amijai

Dentro de un museo moderno
una sinagoga antigua.
Dentro de la sinagoga
yo.
Dentro de mí
mi corazón.
Dentro de mi corazón
un museo.
Dentro del museo 
una sinagoga, 
dentro de ella
yo,
dentro de mí
mi corazón,
dentro de mi corazón
un museo.

Traducción: Raquel García Lozano
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viernes, 17 de octubre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

23 de Tishrei - Simjat Torá

BERESHIT - Volver a empezar
Rabina Silvina Chemen

Volvemos a empezar una vez más.
Cerramos el último capítulo de la Torá hace sólo unas horas; victoriosos de
haber cumplido la tarea y también agotados por la travesía en el desierto con
sus conquistas y sus fracasos... Llegamos a destino... para volver al
principio. No hay tiempo ni siquiera para disfrutar del esfuerzo. Hay que
volver a empezar. Desarmar lo construido para encontrarnos nuevamente
con cada elemento por separado. Renunciar a la obra terminada y retomar
las herramientas desde el comienzo del proceso. Y eso exige una gran cuota
de valentía y fe. Leer nuevamente Bereshit, con la esperanza de encontrar
nuevos significados, requiere de mucha voluntad.
Volvemos al caos del comienzo, ya sabiendo lo que nos espera. Ciclos de
creación y de destrucción. Un paso hacia delante, dos hacia atrás. Aprender a
caminar de nuevo, cuando ya creíamos que lo sabíamos todo, va a requerir
de una gran porción de humildad.
Hoy los invito a que nos embarquemos juntos en este nuevo desafío.
Transitar una a una las letras de la Torá con el asombro de quien se
encuentra con algo desconocido y el temple de quien ya está familiarizado
con los recovecos de cada geografía. Porque como dice Bashevis Singer, cada
año pareciera ser que mágicamente se agregan textos y sentidos, cuando en
realidad lo que pasa es que nosotros mismos estamos habitados por nuevas
historias y miramos a nuestro alrededor con nuevos sentidos.
El comentario de esta Parashá va a ser diferente a lo que estamos
acostumbrados, porque creo que es necesario detenernos en la experiencia
espiritual que significa “leernos” en un texto, “mirarnos”, “descubrirnos”,
ilusionarnos y desilusionarnos de los personajes bíblicos que se erigen como
espejos de nosotros mismos en el paso de nuestra historia. Y Parashat
Bereshit es quizás una referencia contundente de lo que nos va a pasar a lo
largo de muchos pasajes de esta Torá que estamos recomenzando hoy.
Porque lo que vamos a leer nos va a dejar un sabor amargo. Porque la
condición humana creada entonces es “tan parecida” a lo que no nos gusta
de lo humano hoy en día.
Porque tuvimos un Edén y lo perdimos.
Porque tuvimos oportunidad de paraíso y la desechamos.
Porque lo tuvimos a Dios cara a cara y nos exiliamos de él.
Porque teníamos alimentos sin esfuerzo y los rechazamos.
Porque podíamos haber pactado con la verdad y nos ocultamos.
Porque podíamos haber vivido en pareja armoniosamente y nos acusamos.
Porque podíamos experimentar el amor entre hermanos y nos matamos.
Quizás aquí haya un secreto. Un origen ideal y perfecto, como lo describen
otras tradiciones, pone el acento en lo que fue y que nunca volverá.
Un origen doloroso y errado, sienta las bases para una humanidad que
desarrolle la esperanza en que la belleza y la armonía están en nuestras
manos.
Acostumbrados a visiones triunfalistas de la existencia, a clasificar a los seres
humanos entre exitosos y fracasados, a medir todo por los resultados – y si
inmediatos mejor –, la primera Parashá del año nos ruega que aprendamos a
mirar la historia desde el origen. Que le demos espacio a lo que no nos salió
como queríamos, que le demos tiempo a los tiempos menos brillantes, que
anclemos en las partes sombrías sin miedos, que desandemos el camino para
saber a dónde estamos parados. La Parashá de esta semana nos pide que
nos perdonemos los errores del comienzo, que no nos paralicen los exilios a
los que nos confinamos y que nos animemos a tomar la historia en nuestras
manos; para escribirla de nuevo, una y otra vez, como la lectura del Séfer
Torá.
Ya está todo dispuesto: El rollo de la Torá vuelto al comienzo, el calendario
de lectura estipulado. Ahora, todo el desafío está inmerso en una sola
palabra de esta Parashá: ¿AIEKA? ¿Dónde estás? ¿Dónde estás vos, para
empezar a leer tu propia historia?

Fuente: www.bama.org.ar

miércoles, 15 de octubre de 2014

"Acerca del iter criminis causae III"

Por Jack Fuchs y Silvia Lef

Jack :
Está bueno hablar contigo del camino que lleva a las causas de la
criminalidad. Es pensar en algun tipo de racionalidad o justificación de aquello
que no se puede explicar. Es ilógico, enigmático, "pura excusa", "sin razón".

Silvia :
  Fijate que en derecho penal, a la hora de evaluar un delito, un juez
deberá comprobar la existencia de una conducta,  acción humana
obediente a principios que no socaven la voluntariedad,  es decir que
no supongan los supuestos de excepción;  típica,
tipificada en el Código sustantivo, antijurídica, contraria al
ordenamiento social justo; culpable, atribuible a un autor, ya culposa
(negligencia/impericia/imprudencia), ya dolosa (con intencionalidad de
dañar).  En el art. 34 del Código Penal, figuran como supuestos de
inimputabilidad, que eximen de responsabilidad penal al autor cuando
se da alguno de esos elementos.

Jack :
¿Acaso hay eximentes?
¿Acaso hay justificación, excusa, motivo que atenúe?

Silvia :
Art. 34. del Código Penal No son puniblles//son inimputables:

    1º. el que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por
insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las
mismas o por su estado de inconsciencia, error o ignorancia de hecho
no imputable, comprender la criminalidad del acto o dirigir sus
acciones.
En caso de enajenación, el tribunal podrá ordenar la reclusión del
agente en un manicomio, del que no saldrá sino por resolución
judicial, con audiencia del ministerio público y previo dictamen de
peritos que declaren desaparecido el peligro de que el enfermo se dañe
a sí mismo o a los demás.

En los demás casos en que se absolviere a un procesado por las
causales del presente inciso, el tribunal ordenara la reclusión del
mismo en un establecimiento adecuado hasta que se comprobase la
desaparición de las condiciones que le hicieren peligroso; 
2º. el que obrare violentado por fuerza física irresistible o
amenazas de sufrir un mal grave e inminente;

3º. el que causare un mal por evitar otro mayor inminente a que ha
sido extraño; 
4º. el que obrare en cumplimiento de un deber o en el legítimo
ejercicio de su derecho, autoridad o cargo;

5º. el que obrare en virtud de obediencia debida;

6º. el que obrare en defensa propia o de sus derechos, siempre que
concurrieren las siguientes circunstancias:
       a) agresión ilegítima;
        b) necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla
        c) falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.

 Se entenderá que concurren estas circunstancias respecto de aquél
que durante la noche rechazare el escalamiento o fractura de los
cercados, paredes o entradas de su casa, o departamento habitado o de
sus dependencias, cualquiera que sea el daño ocasionado al agresor.
Igualmente respecto de aquél que encontrare a un extraño dentro de su
hogar, siempre que haya resistencia.

7º. el que obrare en defensa de la persona o derechos de otro,
siempre que concurran las circunstancias a) y b) del inciso anterior y
caso de haber precedido provocación suficiente por parte del agredido,
la de que no haya participado en ella el tercero defensor.

Jack:
Pensemos en la Ley hebraica que reza: "No matarás"

Silvia :
Fijate que el derecho positivo recaba la misma prohibición y
cuando se produce el delito debe estar encuadrado como tal, tipificado
en el Código. Por otra parte, quien cometa esa acción debe ser
culpable, conocer la criminalidad del acto y dirigir sus acciones
conforme a ese conocimiento. No debe estar incluido en ninguno de esos
eximentes, nombrados en transcripcion del 34.

Jack :
Debatamos la ley judía y analicemos juntos the next ¿por qué el
hombre asesina cuando está prohibido por ley hacerlo?
¿Por qué atenta contra otra vida, arrasa con su semejante?

Silvia:
    ¿....?

viernes, 10 de octubre de 2014

Misceláneas judías para la pausa del Sábado

16 de Tishrei de 5775 - ¡Jag Sameaj!


Cosecharás tu siembra
Rab. Ariel Kleiner 
Llama algo la atención el orden de nuestro calendario...
Sucot forma parte de las tres fiestas de peregrinación: Pesaj, Shavuot y Sucot en las cuales, cuando el Templo estaba en pie, se peregrinaba hasta él para llevar allí las ofrendas.
Cada una de estas tres fiestas tiene un motivo agrícola vinculado con la estación del año (del hemisferio Norte, la Tierra de Israel). Pesaj – es también conocida con el nombre de Jag HaAviv, la fiesta de la primavera, dónde todo comienza a florecer. Siete semanas después de Pesaj tiene lugar la festividad de Shavuot, Jag HaBikurim, la fiesta donde se cosechan los primeros frutos y finalizando el calendario agrícola encontramos la fiesta de Sucot con el nombre de Jag HaAsif – la fiesta en la cual concluimos la recolección.
Ahora, ¿cómo es esto de "finalizando el calendario agrícola", si nuestro calendario recién se inició con Rosh HaShana y Iom Kipur?
Quiero proponer que uno de los hermosos mensajes que podemos aprender de esta festividad es: Atención!! De vos dependen los frutos que coseches.
Es como que no es azaroso que justamente al comienzo del año tengamos una fiesta donde celebramos el fin de la recolección, es como que nos quiere llamar la atención y hacer ver que ahora estamos cosechando el producto de nuestro trabajo durante todo el año. Nos ayuda a "despertarnos" y tomar conciencia que todos los objetivos que nos propusimos en este Rosh HaShana y Iom Kipur dependen de nuestro compromiso y acción. En exactamente un año estaremos nuevamente en la festividad de Sucot, recogiendo los frutos del trabajo de nuestras manos.
Según los místicos el juicio no finaliza en Iom Kipur, sino cuando termina la festividad de Sucot. Es para que esta fiesta nos haga tomar conciencia que cosecharemos lo que sembramos y trabajamos.
Como decía el Rabino Marshall Meyer: Hoy decidimos que ayeres tendremos mañana.

Novedades en Biblioteca

Literatura juvenil

-         La brújula dorada de Philip Pullman (I, II, III)


                         - Eragon de Christopher Paolini
                         -   El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien (I, II, III)
                         -    El Hobbit de J.R.R. Tolkien
                         -   Trasnoche de Pablo De Santis
                   -     El umbral de la eternidad de Ken Follet